Cultura

Volpi: «La división entre literatura y ciencia es absurda y dañina»

El escritor mexicano reúne tres novelas cortas en ‘Días de Ira’

el 02 abr 2011 / 20:12 h.

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En el prólogo de su libro Días de ira, recién editado por Páginas de Espuma, el mexicano Jorge Volpi no defiende su contenido, ni siquiera su estilo. Su alegato es, por el contrario, a favor del género de la novela corta, un formato al que se avienen algunas de las obras maestras de la literatura universal. "Tiene la concisión del cuento y la profundidad de la novela", asevera. "Aunque esté entre una cosa y otra, tiene entidad propia".

La primera de estas piezas gira en torno a la figura de Jorge Cuesta, un poeta mexicano que fue definido por Octavio Paz como "el hombre más inteligente que he conocido", y que estando internado en un sanatorio mental se castró a sí mismo y se suicidó; el segundo cuenta la historia de un médico que es protagonista de una historia que se escribe conforme se lee; por último, el tercero explica la peripecia de una pareja de novios que viaja a la isla de Patmos -la isla griega San Juan escribió el Apocalipsis- para celebrar la entrada en el nuevo milenio.

El autor de novelas como En busca de Klingsor o No será la Tierra ya había publicado las tres novelas cortas que conforman Días de ira por separado, pero decidió reunirlas porque "sentía que los textos se mantenían como cuando fueron escritos, casi sin necesidad de corrección. Por otra parte, las tres tienen en común un subtexto literario, y la obsesión y la locura como cuestión de fondo".

Sobre éste asunto, el autor explica que "siempre me ha interesado el límite entre la lucidez extrema y la locura. La locura como otra forma de ver el mundo. Siempre en los grandes creadores hay algo que se parece a la locura. Después de todo, un escritor de ficción es alguien que se pasa buena parte del día conviviendo con personajes imaginarios. Es una locura transitoria, y autoinducida", agrega Volpi.

Sobre la situación de su país, Jorge Volpi explica que "viví diez años fuera de México, y cuando regresé me tocó ver un país muy diferente. Yo recordaba la tranquilidad mexicana frente a la situación de, por ejemplo, Colombia. Para mí está muy claro que es un problema irresoluble, porque mientras haya demanda de droga seguirá habiendo producción y distribución. Y esto ha venido asociado con el incremento enorme de la violencia", comenta. "Siempre lo digo: la droga tiene que legalizarse. La protección del Estado acaba siendo contraproducente". 

Cuando se le pregunta si se siente precursor de la Generación Nocilla por ser en cierto modo pionero en llevar la ciencia al campo de la narrativa, Volpi asegura que "no puedo ser el hermano mayor de esos autores, porque tenemos la misma edad, pero creo que la división entre literatura y ciencia no es sólo absurda, sino también dañina. Mis novelas suelen tener mucho de ensayístico, y mis ensayos mucho de narrativo. Siempre me ha interesado la ciencia, y mi próximo libro, Leer la mente, que verá la luz en Alfaguara, trata de hecho sobre la relación entre el cerebro y la ficción", concluye.

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