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Votar el domingo es un deber

Estamos ya casi a treinta y dos años de las primeras elecciones libres en España. La generación que hicimos la transición lleva ya, entre unas cosas y otras, más tiempo viviendo en democracia que bajo la bota de la dictadura. Media vida de normalidad democrática.

el 16 sep 2009 / 03:47 h.

Estamos ya casi a treinta y dos años de las primeras elecciones libres en España. La generación que hicimos la transición lleva ya, entre unas cosas y otras, más tiempo viviendo en democracia que bajo la bota de la dictadura. Media vida de normalidad democrática. Y cada vez que se aproximan unas elecciones no podemos evitar el recuerdo de aquellas sensaciones, de satisfacción por la libertad conquistada. Y el recuerdo actúa como antídoto ante cualquier tentación abstencionista. Nuca he olvidado el bienestar que proporciona la libertad, el ejercicio de los derechos civiles, la posibilidad de leer un periódico y ver reflejado en uno u otro la diversidad ideológica de la sociedad española.

Las generaciones que no tienen esa experiencia sin duda disfrutan de la misma libertad pero carecen del contraste con una vida peor.

La pasividad ante una llamada electoral, la ostentación de una opción abstencionista, desafecta a la participación en política la percibo como un desdén hacia los logros democráticos de la sociedad española arrancados con esfuerzo y sufrimientos de mucha gente que está en nuestro recuerdo. Cuando me dicen que tal o cual partido hace una campaña electoral que pretende desmovilizar el voto de los españoles, se que detrás están los herederos de los que aplaudieron, justificaron y apoyaron el golpe militar que paró durante décadas el progreso de España.

Hoy acaba esta campaña electoral. Después de esta vendrán otras muchas y veremos pasar a nuevos protagonistas de la política española. Esa sensación de que de unas elecciones depende todo está más en las interioridades de los políticos que en la realidad de lo que en ellas se dirime. Pero, la verdad, las estrategias electorales que se están usando en esta campaña están llegando a los límites del respeto a los electores. Tengo un solo voto pero la voz es otra cosa. El domingo unos castigaran a unos y otros a otros. Pero independientemente de los resultados, todos tenemos un enemigo común, la abstención. Y los que juegan con estas cosas desanimando a la gente con una campaña llena de golpes bajos son los que nos deben hacer reaccionar, votando.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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