Local

Voto amigo

En las sociedades clásicas lo máximo era ser libre. La libertad como contraposición de la esclavitud. Grecia y Roma eran sociedades de hombres libres; no podían decir lo mismo los esclavos ni apenas las mujeres.

el 15 sep 2009 / 01:01 h.

En las sociedades clásicas lo máximo era ser libre. La libertad como contraposición de la esclavitud. Grecia y Roma eran sociedades de hombres libres; no podían decir lo mismo los esclavos ni apenas las mujeres. Libertad ejercida gracias a la ciudadanía y ésta a través del voto. El sufragio de todos era la máxima aspiración de la democracia ateniense y la república romana, no compartida por aristócratas, oligarcas y dictadores que creían que bastaba para gobernarse y defender sus intereses con el voto de unos pocos. Sin embargo, el esplendor de ambas culturas los desautoriza ya que coincidió siempre con la máxima participación de sus ciudadanos. Cuando después de la larga lucha por el sufragio, se consigue, incluso con sangre, no ejercerlo es un derecho y también un fracaso que a veces llega por la mediocridad de los políticos, por el hastío, o simplemente por el desacuerdo de los ciudadanos, expresando así su desapego con la cosa pública. Pero, lo que es a todas luces inaceptable es el llamado a no participar, a la abstención. Se trata de un recurso claramente inhabilitante de los principios democráticos. Cuando ETA llama a la abstención está clamando contra el estado democrático, cuando se pide la abstención a una norma básica constitucional, el Estatuto, se está dañando gravemente la voluntad de contraponer posiciones democráticas y dejar que sea el pueblo el que decida que es lo mejor para sus intereses. Cuando se pide o se diseñan campañas para que la gente se aburra, desanime o abstenga, no vaya, en definitiva, a ejercer su derecho constitucional a participar, lo que se está haciendo es mostrar una idea de la democracia, aristocrática, que consiste en pedir que sólo voten los que están a favor tuyo. Quizá la gente se de cuenta y no acepte que nadie les prive de su derecho a votar, si no, habría que inventar algo. Un teléfono para el maltratado electoral o la obligatoriedad de dejar vacíos en los parlamentos los escaños. Si la abstención es del 25%, veinticinco asientos de cada cien, para vergüenza de todos aquellos que empañan la democracia.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

  • 1