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Vuelta a empezar en las chabolas

Sin saber qué hacer. Las 35 familias que huyeron del Polígono Sur tras un tiroteo mortal están otra vez como al principio: pese a haber acordado con los gitanos viejos de las Tres Mil seguir en las chabolas hasta septiembre para evitar un enfrentamiento, ahora el Gobierno los expulsa sin que la Junta les haya dado aún alternativas.

el 16 sep 2009 / 04:54 h.

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Sin saber qué hacer. Las 35 familias que huyeron del Polígono Sur tras un tiroteo mortal están otra vez como al principio: pese a haber acordado con los gitanos viejos de las Tres Mil seguir en las chabolas hasta septiembre para evitar un enfrentamiento, ahora el Gobierno los expulsa sin que la Junta les haya dado aún alternativas.

No pueden volver a sus pisos, precintados por la Policía, porque la familia del chaval que murió por una bala perdida amenaza con vengarse y el resto de vecinos se opone a su regreso. Y ahora tampoco pueden quedarse donde están porque el Ministerio de Hacienda, propietario del suelo, les ha dado la orden de irse en ocho días porque va a derribar las chabolas.

Sólo las suyas, porque quienes lleven allí más de tres años podrán ejercer su derecho a permanecer en la zona, y en esa situación hay 11 familias que llevan muchos años en el descampado.

Así que, tres meses después de su huida, los chabolistas se vuelven a plantear exactamente las mismas alternativas que entonces: "Si no tenemos una solución a ver qué vamos a hacer, tendremos que volver a nuestros pisos", decía ayer Ángel, uno de los chabolistas. Aurora planteaba: "creo que no estamos dispuestos a marcharnos, porque no hay adónde ir". Y continúan viviendo al aire libre, en infraviviendas de madera, aglomerado y plástico; rodeados de bichos y con los críos cogiendo infecciones como la varicela de la que "ya están mejorcitos, sin que por suerte se haya contagiado nadie más". Yendo a diario a por agua con grandes garrafas, y enganchando ilegalmente la luz.

Los voluntarios que trabajan ellos han perdido la capacidad de asombro ante la falta de reacción de las administraciones, visión que comparte el Defensor del Pueblo Andaluz, que ya no sabe en qué idioma pedir que se les ayude, sobre todo a los niños.

Lo más llamativo de cómo están llevando las administraciones públicas un problema que ha dejado sin casa a 300 personas -un centenar son niños-, es que por más que insisten en que están trabajando de forma coordinada a los chabolistas sólo les llegan medidas parciales. Y la última, la orden de desalojo, no parece que vaya a mejorar precisamente la situación.

Tras cada negociación a través de mediadores voluntarios -como la última vez que intentaron volver a sus pisos rompiendo el precinto y la familia del muerto quiso agredirlos, generando una violenta situación en las Tres Mil-, la Junta de Andalucía ha dicho que "se sigue trabajando, pero es muy difícil. Y ha declinado informar sobre las gestiones que está realizando.

papel mojado. Cuando los gitanos ancianos, por ejemplo, mediaron para que los chabolistas se quedaran hasta septiembre en el poblado, dando margen para la labor de la Junta y evitando nuevos enfrentamientos, la Junta no aclaró si respetaba ese acuerdo, si estaba de acuerdo con él o si barajaba otras alternativas. Ahora ese pacto entre caballeros podría quedar en papel mojado.

Tras la orden de desalojo del Ministerio trasladada a los afectados el viernes, este periódico ha tratado de contactar con distintas consejerías durante los dos últimos días, sin respuesta.

La Junta llevó diez días al colegio, por las tardes para que no coincidieran con otros alumnos, a unos 80 niños del poblado para que jugaran, se ducharan y merendaran, y para hacer una evaluación que sirviera de punto de partida para trabajar el curso que viene. También anunció que había ofrecido que los niños y sus madres se fueran a centros de menores durante el verano, pero que se habían negado porque querían ayuda para todos.

No ha dicho nada, en cambio, sobre los problemas de seguridad que ha causado serios enfrentamientos en dos de las tres ocasiones en que han intentado volver a las Tres Mil y se han topado con la oposición vecinal.

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