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Vuelta a la tradición con la Virgen de la Mesa

Como si el tiempo se detuviera cada 15 de agosto, Utrera cumplió de nuevo en la mañana de ayer con la tradición anual ante la Parroquia de Santa María de la Mesa. Cuando media España celebra a su manera la Asunción de la Virgen, la localidad utrerana acude a vivir intensamente la procesión más antigua de las que se celebran en el municipio.

el 15 sep 2009 / 09:58 h.

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Como si el tiempo se detuviera cada 15 de agosto, Utrera cumplió de nuevo en la mañana de ayer con la tradición anual ante la Parroquia de Santa María de la Mesa. Cuando media España celebra a su manera la Asunción de la Virgen, la localidad utrerana acude a vivir intensamente la procesión más antigua de las que se celebran en el municipio -con una devoción que supera los cinco siglos-, en una comunión perfecta entre mayores y jóvenes, donde el rito pasa de generación en generación. De nuevo, miles de personas abarrotaron el porche y calles aledañas al templo mayor de la ciudad.

Como es costumbre desde tiempos inmemoriales, a la hora tercia -las nueve en punto de la mañana-, la titular de la parroquia a la que le da nombre cruzó el dintel de la Puerta del Perdón, entre los aplausos de los presentes, el repicar de las campanas y los acordes de la banda de música Ciudad de Utrera.

Mientras tanto, los fieles cumplieron con el precepto de pedir a la Virgen tres deseos, de los que cuenta la leyenda que al menos concede uno. El mar de personas que entonces llenaban el histórico barrio utrerano de Santa María acompañó durante todo el cortejo a esta imagen gótica del siglo XIV.

acompañamiento. Esta advocación no cuenta con hermandad propia, por lo que cada año se encarga de organizar la procesión una de las presentes en la parroquia. En esta ocasión, capataces y costaleros de los Aceituneros llevaron a la Virgen por las calles próximas a la iglesia. Formando parte del cortejo, también estuvieron las hermandades pertenecientes a este templo.

Transformada después de su realización en imagen de candelero para ser vestida, la Virgen de la Mesa lució saya y manto de color celeste, a juego con el cielo azul que acompañó el desfile procesional durante todo el recorrido. Sobre el pecho, la imagen portaba collares y joyas; y en sus manos, decenas de medallas, anillos y rosarios. Junto a ellos, un ramillete de rosas y nardos blancos, mientras que el exorno floral del paso estuvo formado por gladíolos de la misma tonalidad.

En menos de una hora -un tiempo algo inferior a lo que es habitual-, la Virgen de la Mesa recorrió el itinerario acostumbrado en la salida procesional entre el júbilo, los aplausos y los vivas de los presentes.

tradiciones. En cuanto la Virgen llegó de recogida al templo, otra costumbre abarrotó los bares y cafeterías de la localidad. Aunque de menor antigüedad, la cita cuenta cada año con mejor aceptación por parte de utreranos y visitantes, quienes se dispusieron a tomar su desayuno antes de continuar la jornada festiva: el 15 de agosto, que en Utrera tiene el sabor añejo de una tradición que convoca a los ciudadanos ante la Virgen de la Mesa.

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