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Vuelta a las andadas de un Betis negado e impotente

Vuelta a las andadas. El Betis tiró por la borda gran parte del crédito que se había ganado en las últimas jornadas con un deplorable partido ante el Deportivo, un rival directo que estaba hundido y revive con este triunfo, que pudo ser más amplio de no ser por los paradones de Ricardo, incluido un penalti. (Foto: José Manuel Cabello)

el 14 sep 2009 / 23:35 h.

Vuelta a las andadas. El Betis tiró por la borda gran parte del crédito que se había ganado en las últimas jornadas con un deplorable partido ante el Deportivo, un rival directo que estaba hundido y revive con este triunfo, que pudo ser más amplio de no ser por los paradones de Ricardo, incluido un penalti.

El Betis afrontaba ayer una cita clave ante un rival directo, al que podía distanciar a ocho puntos en caso de victoria, una victoria con la que muchos ya pensaban incluso para aspirar a metar mayores en esta Liga tan comprimida.

Pues bien, en esta cita clave, los verdiblancos volvieron a dar la de arena, sacaron a relucir de nuevo las numerosísimas carencias que arrastran como bloque y si no acabaron goleados fue por varias intervenciones decisivas de su portero Ricardo, que los mantuvo con vida hasta el último suspiro al detener incluso un penalti cometido por Juanito en unos momentos en que el equipo bético estaba descompuesto y a merced del rival.

Del buen juego desplegado a ráfagas en Montjuïc la semana anterior nada pudo verse en una tediosa primera parte en la que Lotina supo cómo cerrar todas las vías de penetración de los verdiblancos, incapaces de crear una sola ocasión clara de gol con la que ir animando el cotarro.

Chaparro repitió el mismo equipo del 1-2 en la montaña mágica y Lotina atrincheró a los suyos en base a un ultradefensivo 5-4-1 que, no obstante, les permitió tener más llegada hacia el área rival que a los béticos, ayer negados de todas todas en la elaboración e indecisos en la acción del 0-1, protagonizada por dos de los tres centrales del equipo rival.

Coloccini abortó una tímida salida a la contra de los béticos y a su impecable centro desde la derecha no respondieron con decisión ni Ricardo, ni Melli ni Damiá, lo que permitió a Pablo Amo rematar a placer el 0-1 y poner la noche definitivamente negra para los intereses locales.

Chaparro optó en el descanso por dar entrada a Xisco y Mark González para revitalizar el juego ofensivo, pero no hubo manera. El Dépor se defendió a la perfección y sólo su portero Fabricio dejó resquicios atrás, lo que permitió a Edu (57') cabecear un balón, muy escorado, al poste, y que el posterior rechace de Pavone lo sacara un defensa bajo palos. Fue la única ocasión clara de gol de los béticos en todo el partido, muy poco para doblegar a un Dépor que se vino arriba y se gustó con el balón en los pies ante la incapacidad de los béticos para recuperarlo.

Si en la primera mitad el juego ofensivo de los béticos no había existido, en la segunda tampoco existió el defensivo, de ahí que Luis Filipe, Juan Rodríguez y De Guzmán gozaran de un buen puñado de ocasiones para haber dejado el choque resuelto. Ricardo se cruzó en su camino en casi todas ellas, incluido un penalti parado a Juan Rodríguez (77'), cometido por Juanito tras una pared en el área de ¡Lopo! -otro central- con Bodipo.

Las acertadas intervenciones del guardameta no hicieron más que prolongar la agónica derrota de los verdiblancos, que se estrellaron una y otra vez en el sólido entramado defensivo de los gallegos y certificaron una vez más, por si a alguien se le había olvidado, que para salir de ahí abajo habrá que sudar sangre.

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