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Vuelven los 'pañales' para los coches de caballos

Los cocheros avisan de que aceptarán los ‘dodotis’ cuando haya condiciones para ello

el 11 oct 2011 / 13:11 h.

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La exprimera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko.
La historia se repite. El Ayuntamiento intenta de nuevo ponerle pañales a los coches de caballos. Es decir, un dispositivo de recogida de las heces de los equinos que elimine el mal olor y la suciedad en las zonas más turísticas de la ciudad. Se planteó por primera vez en la época de Rojas Marcos y la última fue en 2008, cuando incluso se diseñó un modelo basado en un dodotis portugués. La propia ordenanza de enero de 2007 obliga a usar estos dispositivos, pero nunca se llegó a imponer, sobre todo, por el rechazo del sector.

 

Ahora, los cocheros aseguran que si se aprueba los utilizarán, pero advierten varias cosas: que en Córdoba no va bien y que antes urgen otras medidas para mejorar el servicio.

Entre ellas, armarios en las paradas, sombra, bocas de riego, carteles informativos con los precios y un nuevo uniforme, porque consideran que la camisa blanca actual se ensucia demasiado en las tareas diarias de limpieza y mantenimiento de los caballos. Además, avisan de que las tarifas no se revisan desde 2006 y que si se acuerda la utilización de los pañales sea para todos: coches públicos y privados. De hecho, incluso critican que el Consistorio quiera incluir una cláusula por la que en los grandes eventos, Toros y Feria, no sean necesarios estos dodotis, algo que considera una "discriminación".

"Lo que no puede ser es que nosotros aguantemos todo el año el olor que provocan y el trabajo que da su limpieza y que ahora llegue la Feria y los señoritos no tengan que usarlos y llenen toda la ciudad de excrementos", denuncia el cochero Antonio Jiménez.

Antonio, Alberto y la mayoría de sus compañeros de la parada de Plaza de España aseguraban ayer que si se aprueba le pondrán estos dispositivos a sus caballos, pero "sólo cuando estén andando". "Las paradas las mantenemos limpias como puede ver sin ningún problema, pero si le ponemos los pañales cuando están parados se pueden dar con las patas traseras y formar jaleo", cuentan.

Ante la experiencia en Córdoba, la opinión es común: "No va bien. Los olores son insoportables". "El problema están en las yeguas, que echan los orines y las heces hacia detrás y, al mezclarse, desprende un olor insoportable. Además, algunas veces meten la cola en el pañal y salpican, no sólo al cochero, sino al cliente o al que esté cerca. El pañal hay que cambiarlo cada dos por tres, necesitamos dónde tirarlo y utensilios para la limpieza que deben estar en taquillas o contenedores. No es todo tan fácil", explica Antonio. El presidente de la Asociación de Coches de Caballo, Luis Ruiz, lo confirma. "La implantación de los pañales va para largo". Y es que la negociación con el Ayuntamiento no ha hecho nada más que empezar. No hay nada firmado y el sector no aceptará los dodotis hasta que no se den "las condiciones para ello".

Además, según Ruiz, hay que ir probando los modelos para ir adaptándolo a los caballos sevillanos hasta encontrar "uno que sea para siempre".

Ruiz quiere lanzar un claro mensaje: "Estamos negociando y se pondrán los pañales muy lentamente, cuando haya mejoras como los armarios, bocas de riego... lo que teníamos con Soledad Becerril". El representante del colectivo defiende que los llamados coches de punto -98 en la ciudad de Sevilla- tienen que dar un giro "de 180 grados" porque "estamos en el siglo XXI y no lo parece".

Por su parte, el portavoz del Gobierno municipal, Francisco Pérez, indicó en un comunicado que lo único que pretenden es aplicar "el sentido común en un sector que está desordenado", para lo que escucharán las propuestas de los cocheros de caballos y elaborarán un convenio cuando estas medidas estén aprobadas. Una de estas propuestas es la ampliación de las nueve paradas actuales. Por ahora, el Consistorio se comprometió a colocar, a través de Lipasam, armarios con los utensilios de limpieza y a pactar un uniforme para mantener el decoro y dignificar la profesión.

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