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Cultura

Wang Quan’an cautiva en la Berlinale con su delicada ‘Apart Together’

La Berlinale se estrenó anoche por todo lo alto, con frío, glamour , sobre todo, con una deliciosa propuesta llegada de China firmada por alguien que ya sabe lo que es triunfar en la capital germana.

el 11 feb 2010 / 21:21 h.

A pesar de las temperaturas bajo cero, la nieve incesante y que la capital germana es ahora "resbaladiza pero sexy" (el alcalde, Klaus Wowereit, dixit). Y cinéfila, cabría añadir: la película de apertura, la china Apart Together, se convirtió ayer en la protagonista absoluta del arranque de una nueva edición de la Berlinale.

No es para menos. Confeccionada con mimo en su fotografía, sus diálogos y su marcado tempo, la cinta del director chino Wang Quan'an (Oso de Oro en 2007) mantuvo en su pase inaugural del certamen la atención de la sala durante 93 maravillosos minutos, y todo eso a pesar de la evidente y difícilmente salvable barrera del idioma.

Como ya había avisado el director de la Berlinale, Dieter Koslick, el festival se presentaba familiar, oriental y lejos, en la medida de lo posible, de su tradicional militancia política. Así ha sido el primer plato: oriental y tomado alrededor de una mesa familiar en la que nunca han faltado los más deliciosos manjares.

Y es que, como señalaba Quan'an en rueda de prensa, en China los problemas se solucionan alrededor de una mesa... al más puro estilo mediterráneo, dicho sea de paso. Si existe una relación directa entre manjares y problemas, las mesas que aparecen en el filme deberían haber estado aún más abarrotada: el amor de juventud (con hijo incluido) de una octogenaria, Qiao Yu-E (Lisa Lu, El último emperador) regresa desde Taiwán a Shangai para recuperar su atención, llevarla con él a Shangai y poner fin al sufrimiento de haber vivido medio siglo separados a causa de la guerra civil china; es decir, al más puro estilo de García Márquez y su El amor en los tiempos del cólera, pero con el marido de ella bien mediante.

La película acierta en la fórmula: integra de forma magistral el escenario y el trasfondo local (el moderno y a la vez tradicional Shangai, los modos pausados y reflexivos de la filosofía oriental) con un mensaje universal cuidadosamente trabajado: el amor, los celos (o la falta de ellos) y la familia.

La veterana periodista mexicana Alia Hartmann lanza al aire su reflexión tras la proyección: "Estas películas localistas son las que a la postre se llevan el Oso de Oro". Y las vibraciones, por lo visto ayer, son buenas.

Con seis películas chinas en la 60 edición de esta Berlinale, dos de ellas compitiendo por el Oso de Oro (esta Apart Together y A Woman, A Gun and a Noodle Shop de Zhang Yimou) y una filmada con las últimas tecnologías tridimensionales (True Legend de Yuen Woo Ping), el mensaje parece claro: aprende chino si quieres disfrutar de la Berlinale... y el cine del futuro.

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