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Wert inmoviliza a la universidad

La comunidad estudiantil se revuelve contra el anuncio del Ministerio de Educación de no convocar más becas Séneca, con la que, este curso, 141 alumnos de la Universidad de Sevilla están estudiando en otro campus español.

el 29 ene 2013 / 20:00 h.

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Alumnos en los espacios comunes de la Universidad Pablo de Olavide.

José María Cabrera, Mª del Carmen Romero y Raquel Lorenzo son tres del centenar largo de alumnos sevillanos que están estudiando este curso en otros campus de España con una beca Séneca, la misma que el Ministerio de Educación acaba de confirmar que no se volverá a convocar a partir del próximo año, una decisión que el Ejecutivo "estaría dispuesto a revisar en cuanto la situación económica mejore". Los 6,67 millones de este curso 2012/2013 serán pues la última partida para este programa.

Para lograr los 500 euros mensuales (de septiembre a junio) que supone la ayuda (enmarcada dentro del programa Sicue -Sistema de Intercambio entre Centros Universitarios Españoles-) el principal requisito que tienen que demostrar los alumnos es su currículum académico. Es decir, sus notas. Son, pues, lo mejorcito de la Universidad, los más excelentes, aquellos a los que el ministro José Ignacio Wert invoca siempre pero que ahora olvida con la justificación de que la crisis "obliga".

Ni José María (estudiante de quinto de Medicina), ni Mª delCarmen (de tercero de Finanzas y Contabilidad) ni Raquel Lorenzo (de tercero de Trabajo Social) podrían haberse costeado un año en las universidades en las que ahora están (Complutense, Tenerife y Salamanca, respectivamente). "Mis padres están los dos en paro", confiesa Raquel en una conversación telefónica con este periódico.

Ninguno de los tres -como la inmensa mayoría de los estudiantes si nos atenemos al movimiento en redes sociales como twitter, donde la etiqueta #saveSeneca y #salvatuSeneca hacen furor- entiende la decisión del Gobierno. "Están perdiendo el norte. No somos un gasto sino una inversión de futuro", se lamentó José María, natural del pueblo gaditano de Olvera, que apostilló certero: "Si no tenemos a jóvenes suficientemente formados, por muchos beneficios fiscales que nos pongan, ¿quién va a emprender?", en alusión al anuncio hecho el pasado lunes por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, por el cual la cotización a la Seguridad Social para los jóvenes que emprendan se reducirá a 50 euros. La "alfombra roja", según las palabras de Báñez, puede que no la pisen más que aquellos que puedan costearse una "oportunidad que debe estar al alcance de todos", subraya Mª del Carmen desde las islas.

En este argumento de la desigualdad coinciden tanto estudiantes como cargos académicos y políticos. El Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla denunció esta "nueva medida segregadora" que "niega a aquellos con menos recursos el derecho a conocer otras realidades universitarias". La vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Sevilla (que ha mandado a otros campus españoles a 141 alumnos con beca Séneca y ha recibido de fuera a 92), Julia de la Fuente, anunció que, en la medida que el presupuesto más que mermado de la institución lo permita, se "seguirá apostando por la movilidad de los estudiantes", analizando la posibilidad de sufragar aquellos casos especialmente sangrantes. Los fondos saldrían del capítulo de ayudas propias, especificaron fuentes universitarias. El capítulo de declaraciones lo cerró el consejero andaluz de Economía, Innovación y Ciencia, Antonio Ávila, que se quejó de que las medidas del Gobierno del PP "siempre acaben teniendo un impacto y una interpretación en términos de desigualdad". Andalucía, especificó, es la comunidad en la que más incidencia tendrá este recorte, ya que es la que más personas recibe y manda fuera.

José María, Mª del Carmen y Raquel destacaron que la Séneca les está ayudando a madurar, a valerse por sí mismos y a conocer realidades diferentes, algo que, de otra manera, sería "completamente imposible". Los tres coinciden en preguntarse atónitos cómo es posible que se supriman estas ayudas con las que, al igual que las Erasmus , se cumple uno de los principios básicos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES): la movilidad. El Cadus lo tiene claro: la decisión constata que Bolonia "era una simple máscara para dulcificar un proceso cuyo fin último es la privatización y elitización de la educación superior".

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