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"Wert, nos vemos en septiembre"

2.000 estudiantes ponen fin al paro académico en la Universidad con una manifestación en la que dejan claro que el movimiento estudiantil seguirá en lucha contra los recortes.

el 07 jun 2012 / 18:37 h.

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Protesta ante la sucursal del Banco de Santander de Recaredo.
Un contenedor literalmente camuflado como cañón apuntando a los estudiantes abría ayer la manifestación con la que la Universidad de Sevilla puso fin a 15 días de paro académico en protesta por la subida de las tasas y la restricción de las becas anunciada por el Gobierno central. Es un símbolo de que la Universidad está en pie de guerra y entiende que la agresión es tal que ha sacado su arma más poderosas:el polémico paro académico reconocido en los Estatutos de la Hispalense por el que toda actividad docente ha quedado suspendida durante dos semanas. Ayer terminó esta primera batalla que ha convertido a la Hispalense en un referente, para unos, o deteriorado su imagen, para otros. Pero los estudiantes saben que la guerra no ha hecho más que empezar pues de momento el Gobierno no tiene intención de rectificar. Por eso ayer lanzaron un aviso al ministro de Educación:"Wert, atiende, nos vemos en septiembre".

 

Desde hoy mismo la Universidad retomará su actividad que, a estas alturas del curso, se centra ya en los exámenes. El paro, acompañado de un encierro permanente en el Rectorado y actividades de protesta como clases en la calle, ha hecho mella en los estudiantes y la manifestación de ayer no fue tan masiva como la del 22 de mayo, día de la huelga general en la enseñanza, donde fue la Universidad la que tiró al alza del seguimiento y sacó a la calle a 10.000 estudiantes (según la Policía). Ayer fueron unos 2.000 -por una vez las cifras oficiales y la de los organizadores coincidieron- los manifestantes que recorrieron durante más de tres horas la ronda histórica de la ciudad poniendo de manifiesto que los recortes de Rajoy han revitalizado un movimiento estudiantil que ha llegado para quedarse. No en vano el grito de guerra más repetido fue "Dame tu voz, únete a mí, hay que crear el movimiento estudiantil".

La marcha vino precedida de un concierto del grupo Reincidentes en el Rectorado, y salió media hora más tarde de lo previsto para enfilar la calle San Fernando y la ronda. La inmensa mayoría eran alumnos de las diferentes facultades tanto de la Hispalense como de la Olavide, pero también grupos de profesores y estudiantes de "institutos sin miedo". En un ambiente festivo, con las camisetas amarillas llamando a la Insumisión diseñadas por el Cadus y las antorchas que ya se han convertido en el símbolo de la protesta, los cánticos, consignas y pitadas no pararon durante toda la manifestación, con el ministro Wert y los banqueros como principales enemigos y una llamada de atención a la sociedad para unirse a su lucha porque "Obi, oba, cada día nos roban más", "a ti que estás mirando, también te están robando" y "hoy somos nosotros, mañana son tus hijos". El día festivo propició que la ronda estuviera llena de ciclistas y patinadores por el carril bici y clientes en los veladores de los bares:unos les aplaudían y animaban, otros hacían fotos con sus móviles y la mayoría comentaba.

Uno de los momentos álgidos se vivió ante la sucursal del Banco Santander en la calle Recaredo, donde la marcha se paró para mirar a la fachada y unos jóvenes colgaron desde la azotea del edificio una pancarta con el lema "Estudiante, despierta". Ya con la marcha reanudada, un grupo comenzó a tirar pintura al escaparate, lo que provocó la intervención de la Policía, aunque el incidente no llegó a más. A su paso por la Cruz Roja de Capuchinos, varios médicos -colectivo que esta semana también se ha levantado contra los recortes- se asomaron a las ventanas y aplaudieron, a lo que los manifestantes respondieron al grito de "sanidad y estudiantes, unidos y adelante".

A la llegada al Parlamento, leyeron un manifiesto -luego se trasladaron al Parque de los Perdigones donde se celebraron varios conciertos- y dejaron claro que su movilización no se quedará aquí. Vaticinan un inicio de curso "caliente" si el Gobierno no da marcha atrás. El verano puede desinflar los ánimos pero cuando toque pagar la matrícula es posible que vuelvan a incendiarse.


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