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Wikileaks desvela la muerte de más de 60.000 civiles en Irak

el 23 oct 2010 / 19:52 h.

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El fundador de Wikileaks, en la rueda de prensa donde justificó la filtración de los documentos.

El alud de documentos sobre la guerra de Irak recibidos de fuente anónima por Wikileaks y publicados luego por la organización fundada por Julian Assange pone por primera vez nombres a las víctimas de una guerra lanzada en marzo de 2003 por EEUU y el Reino Unido para deshacerse de Sadam Husein. Donde antes había sólo frías estadísticas, quienes buceen en los cerca de 400.000 documentos sobre la guerra que uno o varios individuos -aún no se sabe- filtraron a Wikileaks encontrarán ahora personas concretas.

Los Iraq War Logs, denominación inglesa con la que pasarán sin duda a la historia, documentan la guerra y ocupación del país árabe desde el 1 de enero de 2004 hasta el 31 de diciembre de 2009, con excepción de un par de meses, todo ello según fuentes militares estadounidenses mantenidas ahora en secreto.

Pero las simples cifras son ya escalofriantes y dan cuenta de la magnitud de la masacre: 109.032 muertes, de ellas 66.081 civiles, 23.984 enemigos, calificados por el Pentágono de "insurgentes" 15.196 militares iraquíes y 3.771 de los países de la coalición invasora. Más de un 60% son víctimas civiles, lo que equivale a unos 31 civiles muertos cada día durante seis años en un conflicto más mortífero de lo que ha sido hasta ahora la guerra de Afganistán.En un principio, los norteamericanos negaron que llevasen la cuenta de los muertos civiles, y el anterior presidente de EEUU, George W. Bush, aseguró en su día que Estados Unidos haría todo lo posible por evitar ese tipo de muertes, algo que contradicen las cifras publicadas, que hablan además de 176.000 heridos.

Arrestos selectivos. En ese período de cinco años, un total de 180.000 iraquíes, uno de cada cincuenta adultos varones, fueron además encarcelados de forma selectiva -algo que negó ayer el Gobierno iraquí, que acusa la filtración de tener "objetivos políticos-, y los norteamericanos hicieron la vista gorda a las torturas e incluso asesinatos por las fuerzas de seguridad de ese país. Los despachos publicados ahora revelan que se ordenó expresamente a los militares estadounidenses que no investigaran la violencia ejercida por unos iraquíes contra otros, a lo que estaban obligados como potencia ocupante y pese a que estaban muy al tanto del nivel de violencia sectaria: más de 32.500 asesinatos, más de 10.000 muertos de un disparo en la cabeza, casi 450 decapitados. Por primera vez se conocen los nombres de muchas de esas víctimas y "cada una de ellas cuenta una historia de sufrimiento humano y de muerte", afirmó ayer John Sloboda, responsable de la organización británica Iraq Body Count, que participó en una conferencia de prensa en Londres junto al fundador de Wikileaks, Julian Assange.

Según Sloboda, "no podrá cerrarse el capítulo de ninguna guerra mientras no se reconozca hasta la última víctima y sus circunstancias", lo que hacía, dónde trabajaba, cómo murió, dónde está enterrado, algo que tal vez posibiliten por primera vez la información filtrada.El australiano Assange por su parte aseveró que la verdad fue la "primera víctima de la guerra", aludiendo a los motivos aducidos para atacar a Irak, a las informaciones facilitadas durante el conflicto y a los intentos actuales de silenciar a su organización.

El fundador de Wikileaks justificó el rol de su organización porque "la verdad debería hacerse siempre pública", "sólo quiero que se sepa la verdad", pero reconoció que "ése no es el mundo en que vivimos", por lo que explicó que si otros no lo hacen, lo seguirán haciendo ellos. También denunció "las presiones" de EEUU sobre su organización y se refirió concretamente a la exigencia del Pentágono de que se destruyan los documentos sobre la guerra de Irak en su poder.

En la rueda de prensa participó también Daniel Ellsberg, el analista militar de la Rand Corporation que en 1971 filtró al New York Times los papeles del Pentágono, un estudio secreto que ponía de manifiesto cómo el presidente Lyndon B. Johnson había mentido al Congreso y al pueblo norteamericanos sobre la guerra de Vietnam.

Londes abre una investigación. El ministerio británico de Defensa investiga las acusaciones según las cuales soldados británicos sometieron a malos tratos a prisioneros de guerra iraquíes capturados en los primeros días de la invasión del país árabe. Esas acusaciones de supuestos abusos cometidos ya en los primeros días de la guerra de Irak contribuyen a la sensación de que el maltrato de iraquíes fue una constante por parte del Ejército británico, informó ayer el diario The Independent. Alrededor de un centenar de iraquíes han denunciado haber sido objeto de detenciones ilegales y malos tratos por parte del Ejército invasor. El diario británico se refiere a dos casos concretos, protagonizados por los prisioneros de guerra Shawkat al-Nadawi y Alaa’al Nadawi, que afirman haberse rendido porque esperaban ser tratados humanamente. Sin embargo, según afirman, en cuanto desaparecieron las cámaras de TV que filmaban a los primeros prisioneros de guerra capturados en el campo de batalla por las tropas británicas, fueron encapuchados y obligados a subir a un autobús donde los golpearon en diversas partes del cuerpo con fusiles. Además, denuncian largos interrogatorios con vejaciones.

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