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‘Wikileaks’, incómodo y poco más

Los analistas restan importancia a la filtración de los cables diplomáticos de EEUU.

el 04 dic 2010 / 20:24 h.

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El G-8 de Canadá. Sarkozy, Harper, Medvedev, Merkel y Cameron bromean con Obama.

Una fuga de archivos sin precedentes deja al descubierto los secretos de la política exterior de EEUU. Es la descripción realizada el 28-N por los cinco periódicos -El País, The New York Times, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel (semanario)- que tuvieron acceso a través de Wikileaks al contenido de los 250.000 documentos diplomáticos (cables) del Departamento de Estado norteamericano.

Unos textos que hasta hoy han destapado casos de corrupción (Rusia, Marruecos, Afganistán), labores de espionaje (ONU) y muchos cotilleos. ¿Pero lograrán cambiar las relaciones internacionales? Los analistas consultados por este diario dicen que no. Consideran que se trata de una situación incómoda para Washington y poco más.

A corto plazo estas revelaciones han obligado a la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, a desplegar todo el arsenal diplomático del que dispone la primera potencia mundial: desde antes de que los cables se hicieran públicos Clinton está en contacto con 11 líderes extranjeros para disculparse por semejante desliz. Por el momento, las filtraciones han provocado más problemas internos que al Ejecutivo de Washington.

En España, por ejemplo, el Gobierno español lleva dando explicaciones desde principio de semana tras conocerse unas (presuntas) presiones por parte de EEUU con el objetivo de frenar investigaciones abiertas en la Audiencia Nacional que afectan a ciudadanos estadounidenses: como en el caso de la muerte del cámara de Telecinco José Couso en Irak, los vuelos secretos de la CIA o la cárcel de Guantánamo.

Primeras quejas. No obstante, ya han empezado a escucharse algunas críticas, especialmente por parte de aquellos países que mantienen una relación de amor-odio con Washington. Así, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, uno de los peor retratado, asegura que las filtraciones muestran el "cinismo" de EEUU. Igualmente, el presidente ruso, Vladimir Putin, otro líder al que la diplomacia norteamericana tiene en bastante mala estima, señala que "no esperaba tanta arrogancia. Y el viernes el presidente de Ecuador, Rafael Correa, consideró que "Latinoamérica debe hablar muy seriamente con EEUU".

Por ello, ante una de las semanas más embarazosas para el Gobierno de EEUU, es recurrente la pregunta de si volverá a repetirse una estampa como la de esta página en una próxima cumbre internacional. El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Navarra, Pedro Lozano Bartolozzi, descarta que se abra un nuevo panorama en las relaciones internacionales aunque aventura un poco de "marejadilla". Lozano recuerda que las cartas de los embajadores venecianos del siglo XVIII ya contaban además de temas relevantes, otros que ahora podríamos denominar del corazón.

Este profesor subraya que no hay nada nuevo en los documentos ya que el espionaje es una actividad "tremendamente antigua", aunque ahora EEUU, "que siempre mira por encina del hombro", ha quedado en evidencia por su forma "chapucera" de transmitir los mensajes. La picaresca diplomática siempre ha existido, asegura Lozano, dado que hay que informar al Gobierno para el que se trabaja, hay que darle a conocer hasta "las miserias" de los políticos. Pormenores que luego "han servido para negociar acuerdos y tratados entre los países".

En la misma línea, la subdirectora general de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), Cristina Manzano, arguye que "una parte fundamental para la diplomacia radica en las relaciones personales, algo muy importante para negociar", de ahí que sea "habitual" pedir informes personales sobre los líderes políticos. Por ello todos los países están "minimizando" los efectos de la filtración aunque sí habrá que cambiar "cómo se envía y se guarda la información diplomática", sentenció.

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