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Xisco pide perdón a todos y Chaparro cierra la polémica

Ninguna tormenta es eterna, ni siquiera en el Betis, que ayer zanjó la polémica nacida de la riña entre Paco Chaparro y Xisco con la disculpa del futbolista ante el entrenador y la plantilla. Foto: J. Díaz

el 15 sep 2009 / 21:08 h.

Ninguna tormenta es eterna, ni siquiera en el Betis, que ayer zanjó la polémica nacida de la riña entre Paco Chaparro y Xisco con la disculpa del futbolista ante el entrenador y la plantilla. Luego, delante de la prensa, el jugador achacó su reacción a los "nervios" y el técnico dio por buena la decisión del club.

Xisco se enfadó cuando Paco Chaparro lo sacó del campo a los veintiséis minutos de meterlo, contradijo la autoridad del técnico en el vestuario y fue castigado por el club con la multa económica más contundente que prevé el régimen de disciplina interna del Betis. Y a partir de ahí, a otra cosa, mariposa. El jugador se disculpó ayer ante el entrenador y sus compañeros y luego reconoció públicamente que su actitud no había sido la más idónea. Chaparro, que asistió a la comparecencia de su futbolista, añadió más tarde que la sanción le satisfacía, que el castigo deportivo le competía a él y que su decisión había sido contar con Xisco como "uno más de la plantilla".

El primero en hablar, como queda dicho, fue Xisco, que para empezar se mostró sorprendido por "la que se ha armado". Su explicación fue la siguiente: "Terminó el partido, entré nervioso porque habíamos perdido, el árbitro había pitado un penalti y expulsado a dos compañeros, el equipo estaba jugando bien, llevamos 18 puntos? por muchísimas cosas, entré nervioso, como le puede pasar a todo el mundo porque por encima de todo soy persona. Son cosas que pasan, entré nervioso y punto, pero esto tiene que quedar ahí".

Lo que más parecía doler al zurdo verdiblanco es que, a su juicio, "se han contado muchas mentiras", como que fue apartado del equipo: "Ayer no vine a entrenar porque me dijeron que fuese al club. Hablé con quien tenía que hablar y punto", alegó. Y para acabar de echar la culpa al mensajero, Xisco consideró que "de una pelotita chica se ha hecho una pelota grande". "A ningún jugador le gusta cuando le cambian, pero bueno, él decidió hacer eso y a lo mejor no estuve de acuerdo, por eso pido disculpas. Mi comportamiento no fue el más adecuado, aunque tampoco he hecho nada tan grave para lo grande que se ha puesto esto", sentenció.

Chaparro también dio su perspectiva de este desenlace. "El presidente (por Lopera) decide ponerle la multa más alta y yo decido que no lo aparto, que es un jugador más de la plantilla. Es lo mejor y más inteligente en estos momentos", argumentó el técnico, que no se siente minusvalorado por la decisión de Lopera: "El club no me desautoriza para nada porque yo puedo hacer lo que crea conveniente: apartarlo, que no juegue nunca más? El club lo multa y punto, soy yo quien decide no apartarlo porque hago lo que creo más inteligente para el club, para la plantilla y para mí", reiteró.

En cuanto a los hechos del domingo, Chaparro recordó a modo de crítica constructiva que "los jugadores tienen que acostumbrarse a entrar y salir en el campo cuando el entrenador lo crea conveniente". Para él, quitar a un futbolista a los veinte minutos de ponerlo "no es una humillación". "Después entró en el vestuario y se enfadó conmigo, nos enfadamos, pero no hubo más", recordó.

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