Cofradías

Y 297 días después...

Los titulares de San Roque y la imagen de la Virgen de la Sierra retornaron este sábado a su sede canónica, después de una emotiva misa de despedida en el convento de San Leandro.

el 04 oct 2014 / 22:49 h.

Las imágenes titulares de San Roque vuelven a su templo. / Foto: José Luis Montero Las imágenes titulares de San Roque vuelven a su templo. / Foto: José Luis Montero (FOTOGALERÍA) Y 297 días después, los altares de San Roque, huérfanos durante meses, pobres en su desnudez dorada, recobraron la presencia de sus habituales inquilinos. Tras someterse con éxito a una cirugía a vida o muerte, el templo de Carmen Benítez recuperó ayer, bien pasadas las diez de la noche, su pulso cofradiero con el retorno a casa de los titulares de la hermandad de San Roque y de la imagen gloriosa de la Virgen de la Sierra. Antonio Mellet, administrador parroquial de San Roque, daba la bienvenida anoche a las puertas del templo a las dos hermandades que el pasado 11 de diciembre se vieron obligadas a ausentarse aprisa y corriendo de su sede canónica ante el grave riesgo de desplome que se cernía sobre la bóveda y las cubiertas del edificio. Atrás quedan ya esas espeluznantes imágenes de los titulares de San Roque abandonando la iglesia por una puerta lateral envueltos en sábanas aquella fría noche de diciembre en busca de un cobijo seguro. Atrás queda la estampa de ese oratorio improvisado instalado con el Nazareno, la Virgen y el San Juan en una estancia de la casa de hermandad. Atrás queda el gozoso recibimiento de las hermanas agustinas del Monasterio de San Leandro a la Virgen de Gracia y Esperanza para la celebración de su besamanos. Y atrás queda también la histórica fotografía en la iglesia de Santiago de los pasos de la Redención y San Roque juntos, listos para cumplir su estación penitencial. Las imágenes titulares de San Roque vuelven a su templo. / Foto: José Luis Montero Las imágenes titulares de San Roque vuelven a su templo. / Foto: José Luis Montero El de ayer fue un día de sensaciones encontradas para los hermanos de San Roque. De un lado, la alegría del regreso a casa y, de otro, la despedida de una comunidad de religiosas, las agustinas del monasterio de San Leandro, que les abrieron de par en par las puertas de su casa para cobijar a las imágenes cuando más interrogantes se abrían ante un incierto exilio. Hasta horas muy tardías se han llevado cosiendo esta semana las 22 religiosas de este cenobio para que la Virgen de Gracia y Eseranza pudiera estrenar en su traslado de vuelta a casa el regalo de despedida de la comunidad: una saya bordada en tisú de oro de color rosa palo. Antes de que el Santo Crucifijo de San Agustín, el Señor de las Penas y la dolorosa de Gracia y Esperanza iniciaran el traslado en andas a San Roque, el delegado de Hermanades y Cofradías, Marcelino Manzano, ofició una misa de despedida en la iglesia del convento, a la que asistieron, luciendo las medallas de la hermandad al cuello, las madres agustinas. Sor Natividad Rodríguez, la abadesa del convento, leyó unos versos compuesto por ella misma a la dolorosa de la que son camareras honorarias. «Ya llegó la despedida/ ya te marchas a tu casa/ dejándonos el consuelo/ de tu Gracia y ESperanza (...)». Después de visitar la iglesia de Santiago y la capilla de los Negritros –momento en que se incorporó al  cortejo la Virgen de la Sierra–, los hermanos de San Roque ponían de nuevo pie en su casa.

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