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Y al noveno partido, el Sevilla por fin resucitó

El equipo nervionense logra su primera victoria con Álvarez en el banquillo y da síntomas de mejoría. Kanouté y Luis Fabiano anotaron los dos primeros y José Carlos cerró la cuenta con un golazo.

el 01 abr 2010 / 18:36 h.

El Sevilla volvió a ganar, que no es poco después de ocho partidos oficiales sin hacerlo, y vuelve a dormir, aunque de forma provisional, en los puestos de Liga de Campeones. El de anoche ante el Tenerife no fue el Sevilla brillante de antaño que embelesaba con su fútbol y arrollaba al rival, no. Todavía queda para eso, si es que vuelve. Pero tampoco fue el equipo indolente e impotente de Villarreal, o el del Xerez hace dos semanas, o el del CSKA. A medio camino entre ambas versiones, camino de la primera e intentando alejarse de la segunda, está ahora el Sevilla de Antonio Álvarez. Un conjunto más solidario, más concentrado, más implicado, carente de la precisión y la velocidad de comienzos de temporada, con una deficiencia física evidente, pero que por ejemplo vuelve a recuperar la pegada de la mano de sus dos matadores, Kanouté y Luis Fabiano.

Fueron ambos un buen ejemplo de todas esas variaciones. Su actitud cambió para mejor. El brasileño, especialmente, y Kanouté se prodigaron desde el centro del campo hacia adelante como no se recordaba. Y para colmo, arriba estuvieron certeros. Una gran combinación entre los dos encarriló el partido (21’). Claro que en ello colaboraron los blanditos Ricardo y Richi, que les dejaron campar a sus anchas a sus espaldas mientras Renato y Lolo observaban el partido a más distancia y con más rigor que en Villarreal. Ambos se multiplicaron en tareas oscuras y dieron más seguridad a su equipo.

Este Sevilla de ayer también intentó por sistema adelantar la línea y jugar lo máximo posible en el campo contrario, dominar el rechace y jugar por las bandas. Con todo ello, y con la confianza que dan los goles, el Sevilla, sin ser preciso, sin volver a ser lo que fue, se fue asentando en el partido y comiendo a un Tenerife al que apenas le duraba la pelota un segundo. Recuperando en campo contrario, abriendo huecos es más fácil crear, y con O Fabuloso enchufado, matando con el pecho un balón y poniéndolo al palo opuesto también es más fácil ganar (43’, 2-0).

Con la confianza del resultado, con el descanso de por medio y con el Tenerife corto de recursos sin su mejor hombre –Alfaro–, el camino hasta el final del partido se hizo sencillo, por más que Palop tuviera que achicar algún problema imprevisto ante Dinei (48’). El equipo hispalense sí que dio un paso atrás con el 2-0 y buscó más los espacios a la contra. Pero para eso no hay físico ni efectivos hoy por hoy en el plantel. Al menos el partido dejó sensaciones de recuperación y un buen sabor de boca con el golazo de falta de José Carlos de cierre de un encuentro en el que el Sevilla ganó puntos y confianza. Sobre todo esto último.

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