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Y después de la polémica, el debate: ¿Fabricio o Casto?

Mel puede cambiar de portero titular con sólo dos jornadas celebradas. La decisión es difícil y será controvertida.

el 13 sep 2012 / 21:33 h.

Fabricio y Casto, en pleno entrenamiento.
La polémica suscitada por las declaraciones de Fabricio acerca del Sporting-Betis ya es historia, o eso pretende el club verdiblanco tras las oportunas aunque tardías explicaciones del protagonista y del presidente, Miguel Guillén. La controversia, sin embargo, no ha desaparecido del todo porque ahora queda acaso lo más importante: quién jugará el próximo lunes en el campo del Valladolid. Si lo hace Fabricio, será una importante muestra de respaldo por parte de Pepe Mel después de su mala actuación frente al Rayo Vallecano y el lío ya comentado; si el elegido es Casto, la polémica quizá se reabra y en todo caso será una medida con pocos precedentes en la historia del club, porque no parece acontecimiento frecuente que el entrenador cambie de guardameta con sólo dos jornadas de Liga celebradas.

La decisión es complicada y Mel tendrá que explicarla, sea cual sea. Ya hay expectación por lo que diga el míster verdiblanco este fin de semana, en la previa de la visita al Nuevo Zorrilla, así que la discusión está asegurada. Ya existió tras su elección del principio de la Liga, cuando metió a Fabricio en el once titular después de que todos los indicios apuntasen a que Casto sería el elegido gracias a su buena pretemporada. Pero no, la diatriba se resolvió a favor del canario.

Si la decisión obedeciese a lo bien o mal que le fue al equipo durante la campaña 2011-12, es natural que Mel eligiese a Fabricio. Con él bajo los tres palos, el Betis logró seis victorias, cinco empates y cuatro derrotas. Con Casto, el balance fue de siete victorias, tres empates y doce derrotas. Estos números también son consecuencia de que el pacense jugó algo más que el canario, 22 partidos de uno por 15 del otro, con unos 600 minutos más sobre el campo en total. Y como curiosidad, también hizo más paradas el que ahora es suplente, con 81 por 46 de su compañero.

Ahora bien, lo importante en este caso no son las estadísticas sino el rendimiento, y el de Fabricio fue discreto en Bilbao y malo ante el Rayo, con el agravante de los pitidos que le propinó la afición. Que ese bagaje y ese contexto, con el lío de sus declaraciones incluido, sean suficientes para desplazarlo de la titularidad está por ver. Por cierto, ayer se entrenó. Debió de superar esas "molestias en una mano" que, según Miguel Guillén, lo habían apartado del viaje a Portimao.

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