Y el río cumplió su amenaza

Los vecinos de Lora del Río desalojados temen por sus enseres y muchos de ellos se niegan a abandonar sus viviendas.  

el 24 feb 2010 / 12:41 h.

Dos días llevaba Juan Aguilar, de 76 años, sin dormir en su casa, que tuvo que abandonar ante el riesgo de crecida del Guadalquivir. Como él, miles de vecinos de Lora del Río llevan toda la semana pendientes del agua, que ayer cumplió su amenaza y entró en más de 70 viviendas del casco urbano del municipio. Por delante, "otra noche sin pegar ojo" y "pidiendo al cielo que no llueva".

Desde el martes, cerca de 200 viviendas han tenido que ser desalojadas y muchas amanecieron ayer con más de medio metro de agua, principalmente en la zona de la Alameda, la Plaza de la Coronación y las calles San Marcos y Virgen del Pilar. Pero a última hora de la tarde, el río volvió a crecer -más de un metro- para introducirse en el casco urbano y anegar las avenidas del Castillo y León XIII y en El Barrero. El resultado: más personas cargando lavadoras, sillones y todo aquello con lo que podían cargar. Además, el alcantarillado ya no pudo más y empezó a expulsar agua, empeorando de este modo una inundación sólo comparable, según los vecinos, a la que sufrió el pueblo en 1962, "ni siquiera a la de 1997 que fue muy dura", aseguraban muchos.

El Ayuntamiento ha habilitado una nave a las afueras del pueblo para que los vecinos depositen sus enseres pero muchos se negaron a abandonar sus casas y sus muebles. "Hemos tenido que tapiar la puerta y amontonar todos las cosas", explicaba entre lágrimas Francisca Rodríguez. Otros tuvieron que recibir la ayuda de los bomberos, como ocurrió con una vecina que acababa de dar a luz en Residencial Setefilla, un barrio que se ha llevado la peor parte por estar situado en una zona inundable por su proximidad al arroyo El Churre e inmersa en un litigio judicial con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), que pide su derribo.

A sólo unos metros continúa instalado el puesto de mando avanzado del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), donde una docena de efectivos vigilan el caudal del río. "El nivel máximo en Lora y el resto de pueblos ribereños se esperaba para la tarde de ayer", aseguraban anoche desde la Delegación del Gobierno de la Junta, que mantiene activado el plan de emergencia en toda la provincia y no descartaron nuevas crecidas "sobre todo, si llueve".

En su transcurso por la comarca de La Vega, el Guadalquivir dio también más de un susto en Tocina, a sólo unos kilómetros de Lora. Aunque siete de las diez familias que fueron desalojadas el martes pudieron regresar ayer a sus casas, en la zona conocida como El Coto el agua inundó cocheras y naves. Era de madrugada cuando Antonio Ramos tuvo que "sacar todos los tractores" y una vaqueriza próxima tuvo que ser desalojada. Otros propietarios tuvieron que rescatar gallinas y perros ante el riesgo "de que acabaran ahogados".

Tampoco el campo se libró del agua y a ambas márgenes del río alcanzaba en muchas plantaciones de los términos municipales de Lora y Tocina, también de Alcolea y Villaverde, la copa de los árboles. Donde no hubo muchas complicaciones fue en las carreteras, donde se pudo circular normalmente al cesar la lluvia.

El Genil da un respiro. Écija preocupaba ayer, y mucho, hasta el punto de que otro puesto del GREA seguía instalado allí y la Unidad Militar de Emergencia (UME), desplegada, por si había que intervenir. Sin embargo, el río rebajó su lámina de agua hasta los 4,78 metros de los 6,3 que alcanzó el martes. Por eso, y aunque se suspendieron las clases en varios colegios, los vecinos estaban ayer "más calmados", como explicaba Begoña Aguilar. Donde continuaron los problemas fue en una de sus pedanías, Isla del Vicario, donde 30 familias siguen desalojadas. "Cuando creció el río estaba en Écija y no he podido volver porque el agua se ha comido la carretera y sólo se llega en tractor", contaba José Piña.

Ayer, las miradas estuvieron puestas también en la capital, ya que se temía una crecida por la marea alta en el Charco de la Pava y la zona del Puente de Hierro, junto a San Juan de Aznalfarache, y preocupaba la seguridad de los chabolistas que viven en la zona. Pero aunque el caudal llegó a 2.900 metros cúbicos por segundo, no hubo problemas y tampoco se esperan hoy aunque, según informó la Agencia Andaluza del Agua, "el río irá crecido porque sigue su curso natural y además arrastra las lluvias caídas en Jaén y Córdoba". De cualquier forma, desde la Delegación del Gobierno aseguraron que "no hay evidencias de riesgo para la capital".

 

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