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Y en crítico te convertirás

Esto es como una maldición mitológica: el socialista crítico de hoy es el que era oficialista hace muy poco.

el 10 feb 2012 / 11:13 h.

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José Antonio Viera y José Caballos, en el congreso provincial del PSOE del año 2004.

Ya lo dijo hace tiempo el poeta: sevillanito socialista que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos facciones del partido (o de las tres, o de las cuatro, depende del momento) ha de helarte el corazón. ¿Demostración práctica? La herida por la que respira el PSOE desde hace un tiempo, aunque todas las partes se esmeren ahora -prietas las filas- en aparentar un mínimo de unidad de cara a las elecciones autonómicas, que viene el lobo del PP y no está la cosa para que los pastorcitos pierdan demasiado tiempo dándose pedradas en vez de proteger su rebaño.

Lo cierto es que parece inevitable que, si eres socialista en Sevilla, tarde o temprano y casi sin darte cuenta estarás enfrentado a alguno (o a muchos) de los tuyos. Hay una especie de maldición mitológica que lo deja bien claro: en crítico te convertirás. Porque el crítico de hoy es el oficialista de ayer y hasta puede que de mañana, un peaje que están obligados a pagar muchos militantes por esto del fuego interior que arde eternamente en el PSOE sevillano.

Siguiendo esta pauta ahí tenemos al mismísimo secretario provincial de Sevilla, José Antonio Viera, convertido de repente y casi sin darse cuenta en crítico. Compartirán conmigo que no tiene ni pinta de ello, al margen de que esto es un lío: ¿no se supone que, con su apoyo a Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso Federal, es de los que ha salido ganando? ¿Es entonces crítico para José Antonio Griñán y Susana Díaz y oficialista para Rubalcaba? ¿Quién manda más, un Rubalcaba amigo en Madrid o una Susana Díaz enfrentada en Sevilla? ¿Podría alguien editar una especie de Manual de puñaladas y lealtades en el PSOE sevillano para aclararnos un poco en todo esto?

Lo que es curiosa es la coalición en la que al final se ha visto embarcado Viera, remando en el mismo barco (se supone que esto es una galera romana) junto al critiquísimo José Caballos (al que, como oficialista, le ganó la batalla para ser el jefe de los socialistas sevillanos) y el no menos crítico Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el delfín de Monteseirín, el hombre al que la ejecutiva de Viera cortó las alas para que no aspirase a ser alcalde de Sevilla. Esto demuestra que en política hay otra gran verdad: el enemigo de mi enemigo es mi amigo, de ahí que se haya acabado formando esta especie de frente antisusanista con tan extraños compañeros de viaje que, dicho sea de paso, por supuesto que en su día fueron más oficialistas que el que más, pero ya se sabe.

Llegados a este punto, ¿quién ha ganado aquí tras el Congreso Federal socialista del pasado fin de semana? Da la sensación por ejemplo de que Viera tenía que perder sí o sí, porque en teoría ha ganado pero el hombre sigue cargando con su cruz y no logró meterse en la Ejecutiva Federal. Me vetó Griñán, viene a decir. Ni mijita, le responden desde el Regional, donde están pensando en montar un mercadillo para darle salida a los manuales de catalán que ya habían comprado. Al menos sí han podido anular la matrícula del cursillo de CCC Aprenda catalán en un pis-pás, porque era un dinero curioso y no está la cosa para dispendios.

Ni que decir tiene que a este curso, subvencionado por Carme Chacón, se habían apuntado Susana, Fernando Rodríguez Villalobos, algún que otro alcalde emergente o exalcalde con ganas de volver, Griñán (de tapadillo, eso sí) y hasta el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, que en un alarde de reflejos rompió su neutralidad activa (que olía a rubalcabismo) para abrazar el chaconismo a sólo 48 horas de que se certificase la defunción del movimiento. Todo una demostración de visión política, sí señor.

A todo esto, ¿qué es lo que dice el manual del político que se la ha pegado en un congreso de su partido? Pues que hay que poner cara de aquí no ha pasado nada, apelar a la unidad, subrayar que hay que cerrar heridas. Aquí todos somos una piña, viva mi partido, viva mi líder.

Porque eso sí, aquí ha habido mucho navajeo pero en este caso, paradójicamente, es síntoma de buena salud, de que hay una democracia interna que podrá ser mejorable pero que es real. Vale que ahora seguirán todas las tensiones del mundo para conformar las listas para las autonómicas (aunque los que mandan, empezando por Susana, que manda mucho, ya le han dicho a los suyos que se dejen de numeritos) y que ya queda menos para el Congreso Provincial del verano, que se prevé rumbero, pero en dos fines de semana tendremos aquí el congreso del PP: a ver aquí quién se mueve de la silla como no sea para ponerse de pie aplaudiendo.

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