Economía

Y ganaron los números

Ávila conoció ayer mismo los detalles de la operación, mientras la espina de la gran caja sigue clavada

el 11 nov 2010 / 23:44 h.

Antonio Pulido, presidente de Cajasol, en una imagen de archivo.

Huyó Caja Granada hacia un SIP foráneo, le quitaron Cajasur, primero intervenida por el Banco de España y después adjudicada en subasta a BBK, no prosperó la fusión de Cajasol y Unicaja y, por último, la sevillana se suma a una alianza nacional. El cohesionado mapa financiero andaluz y la gran caja regional anhelados por el Gobierno socialista de José Antonio Griñán deriva hacia un Reino de Taifas en cuya bandera reza que no existen puertas geográficas al dinero en la actual reestructuración de las cajas.

"La Junta de Andalucía tendrá que tragar, aquí manda el Banco de España", dicen fuentes financieras. Desde la semana pasada, el consejero de Economía, Antonio Ávila, tenía conocimiento de las distintas opciones que estaba sopesando Antonio Pulido, pero éste no le detalló hasta ayer por la tarde las condiciones de la entrada en Banca Cívica, según dijeron fuentes de la Consejería. ¿La postura oficial?

El Gobierno autonómico considera que hay "razones de oportunidad imperiosas" que obligaban a Cajasol "a moverse, y tanto por su situación como por acudir a las ayudas del FROB" antes de que finalice el plazo para pedirlas, a finales de diciembre. Fuentes de Cajasol, por su parte, precisan que ir al FROB es estar "en condiciones de igualdad" con las restantes cajas que ya han obtenido el respaldo del fondo de rescate -con el que se han financiado y reforzado sus índices de liquidez y solvencia-.

El PP, según apuntan fuentes parlamentarias, respalda la operación fraguada por Antonio Pulido, de la que aún no tienen información oficial los órganos de gobierno de la entidad (el consejo de administración y la asamblea general), que en todo caso han de aprobarla. ¿Cuál es la postura del Ejecutivo de Griñán?

Fuentes de Economía indican que la Junta dará su bendición a "la opción bien valorada de los órganos de gobierno de Cajasol", al tiempo que señalan textualmente: "Hoy [ayer] se ha dado un paso importante, porque ya conocemos las condiciones por las que se rige un posible acuerdo de Cajasol al entrar en una operación". Que las condiciones no se limiten al SIP de Banca Cívica, comentan, sino que se planteen en los órganos de gobierno de la entidad sevillana "otras opciones".

Hay que leer entre líneas, pero estas palabras esconden la no renuncia de la Junta de Andalucía a una integración con Unicaja, siguiendo las mismas condiciones marcadas por Cajasol en la alianza pactada.

"No existe voluntad de ningún tipo en ninguna de las dos cajas", matizan fuentes de los sindicatos, que aún analizan las repercusiones del anuncio. Para Cajasol, se trata de su segunda operación en un año, tras la fusión plena -por absorción- de Caja de Guadalajara. Pero el Banco de España no estaba del todo conforme con su dimensión, y así se lo hizo saber en una reunión en Sevilla hace un par de semanas, de la que este periódico dio buena cuenta. Los enviados del supervisor conminaron a Pulido a acometer más uniones, y ya conocían de sobra las alternativas.

El SIP no conllevará la pérdida de la marca Cajasol ni la implantación en su área tradicional, la andaluza, y cada caja socia del SIP gestionará su negocio en sus respectivos territorios. Ponen en común sus balances y estrategias, y así refuerzan su solvencia y las posibilidades de captar dinero en los mercados internacionales. El SIP es un paraguas, sí, aunque las reglas del Gobierno central fijan serios obstáculos para que una de las entidades implicadas pueda dar por rota la anexión, algo que nunca podrá ocurrir antes de que pasen diez años desde su constitución. Aquí radica el que se ha llamado proceso de bancarización de las cajas.

Hay un detalle más en la aproximación del modelo de cajas al de los bancos. Banca Cívica ya ha suscrito un acuerdo de intención con J. C. Flowers &Co. (JCF) a través del cual este fondo, de origen americano, suscribirá deuda de la entidad convertible en acciones por un importe de 450 millones de euros. ¿Qué está haciendo? Dar entrada al capital privado, siendo el grupo de cajas que más rápidamente ha optado por tal modalidad de captación de recursos para fortalecer el balance.

A la entidad sevillana todavía le quedan los trámites de sus órganos de gobierno. Con dos principales cartas juega Pulido. La primera, dejar constancia de que la operación es buena para la región y para las finanzas andaluzas, de manera que así la Junta la puede vender frente al fracaso de la gran caja, algo que se refuerza con la sede en Sevilla. Segunda, que es menor el impacto laboral que la unión con Unicaja. ¿Una más? La economía gana a la política.

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