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Y la batalla se convirtió en guerra

Lo acontecido el sábado obliga al club y a los dirigentes de Biris Norte a poner fin cuanto antes al conflicto, por el bien del Sevilla.

el 19 ago 2012 / 21:40 h.

Los biris, frente al Sánchez-Pizjuán.

Los momentos de tensión que se están viviendo a raíz del enfrentamiento entre la peña Biris Norte y el consejo de administración del Sevilla, con su presidente José María del Nido como epicentro de las críticas, deparan nuevos y lamentables episodios. Lo que comenzó siendo una batalla se ha convertido ya en una guerra a la que no se le ve solución inminente. Mientras eso ocurre, el equipo lucha en el césped por iniciar la temporada con buen pie y dar alegrías, aunque lo hace con cara de circunstancias. Míchel y sus jugadores asisten a un enfrentamiento que no les beneficia en nada.

Después de conocerse la postura de Biris Norte de no acceder al estadio en señal de protesta, el pasado viernes trascendió que el club había incoado expediente sancionador a algunos abonados por proferir cánticos ofensivos tanto a otros aficionados sevillistas como a directivos que "suponen una falta de respeto y desconsideración grave a un miembro del consejo, concretamente al presidente, hechos que pudieran ser constitutivos de una infracción conforme al Reglamento Disciplinario del club", según éste.

El sábado, la tensión fue en aumento. Tal como habían anunciado, los biris se concentraron fuera del Sánchez-Pizjuán, donde repartieron una hoja informativa en la que explicaban su decisión de no acceder al Gol Norte "hasta que pueda tener el aspecto y animación que se merece sin perder nuestra dignidad como gente de fútbol". La nota, además, pedía "no caer en el error de insultar o menospreciar a partes del sevillismo". "Es evitable entrar en una guerra que sólo beneficia a los que les interesa una afición dividida. Si juzgamos al resto de la afición, no podemos luego exigir que paren de cuestionarnos por cualquier acción que hagamos", añadía en el escrito.

Pese a ello, la división en el sevillismo fue manifiesta, lo que hace aún más urgente un replanteamiento de la situación.

EL PAPEL DEL PRESIDENTE. En su última comparecencia, Del Nido dijo que no se reuniría con los representantes de Biris Norte "porque la mayor parte de ellos no son socios". Sin embargo, replantearse esta postura no sería una mala idea, ya que sin diálogo difícilmente podrá alcanzarse una solución al conflicto. Que el presidente diese un paso de este tipo no significa necesariamente que vaya a ceder. El club ya ha anunciado su intención de mejorar las condiciones de Gol Norte, aunque estas modificaciones respecto a las medidas iniciales no satisfacen aún a los aficionados. Lo único claro es que a base de comunicados es imposible arreglar esto.

EL PAPEL DE LOS BIRIS. El club ha lamentado siempre lo que considera una "nula colaboración" de esta carismática peña a la hora de identificar y expulsar a los violentos que se cobijan en ella. Resulta injusto generalizar, hacer ver que todos sus integrantes son violentos, pero también es necesario que todo el mundo arrime el hombro y se expulse del colectivo a quienes manchan su nombre. Si los biris han denunciado alguna vez a alguien por su comportamiento, bien hecho; si no es así, es el momento de hacerlo.

El sábado, prueba de la enorme tensión que se vive, un seguidor radical agredió a un cámara de laSexta cuando filmaba al grupo del que formaba parte y que se manifestaba en los aledaños del estadio. El aficionado golpeó la cámara, apartándola de un manotazo, un lamentable incidente que, según testigos presenciales, incluso algunos integrantes de ese grupo censuraron.

LAS CARTAS, BOCA ARRIBA. Cuando Biris Norte anunció que no entraría al estadio, en su comunicado añadió algo realmente grave: "Hemos alzado la voz pidiendo una limpieza del club en base a multitud de irregularidades que veníamos observando, de las que se informará al resto de sevillistas y a la opinión pública en un futuro, y ello ha supuesto un boicot por parte de la directiva a todo lo que esté cercano a Biris para silenciarnos". Si tienen pruebas de irregularidades, urge que las denuncien cuanto antes. Algo así jamás puede ser un arma negociadora.

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