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Cultura

Y las ruinas se vistieron de lunares

La comedia de Plauto se sirve de una trama sencilla sin mas pretensiones que esa, hacernos reír

el 11 jul 2014 / 10:06 h.

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Los Gemelos **** Lugar: Teatro Romano de Itálica, 10 de julio. Autor: Plauto. Versión: Florián Recio. Dirección: Paco Carrillo. Intérpretes: Esteban G. Ballesteros, Nuria Cuadrado, Ana García, Pepa Gracia, Pedro Montero, Fernando Ramos, Juan Carlos Tirado. Composición musical: Alfonso Seijo. La Banda de Plauto: Vicente Cordero, Samuel Méndez, Antonio Luis Mimbrero, José Luís Mimbrero, María José Pámpano, José Fco. Ramos, David Roque y Alfonso Seijo Un momento de la obra que se representó ayer en Itálica. / Foto: Pepo Herrera Un momento de la obra que se representó ayer en Itálica. / Foto: Pepo Herrera Durante la Edad Media la cultura estaba en manos de la Iglesia y el teatro se vio obligado a ceder su sitio al culto y los ritos religiosos. Sin embargo, las representaciones tuvieron un papel relevante en la Grecia Clásica y los romanos recogieron el testigo construyendo magnánimos teatros al aire libre, como el Teatro Romano de Itálica, uno de los tres que alberga el ciclo Teatros Romanos de Andalucía, una iniciativa de nuestra Consejería de Cultura que comenzó el verano pasado con la firme intención de potenciar el disfrute de los textos clásicos en los ámbitos monumentales para los que fueron concebidos. Y qué mejor para comenzar el ciclo que esta obra de Plauto, una comedia de enredos que se sirve de un argumento tan sencillo como eficaz: dos hermanos gemelos separados en la niñez se encuentran en la edad adulta y su extremo parecido da lugar a una sarta de equívocos que provocan la risa del público. Es una trama sencilla, sin más pretensiones que esa: hacer reír al espectador, y a tenor por la respuesta del público desde luego que lo consigue. En ese sentido cabe destacar la habilidad de Florián Recio para impregnar de actualidad los diálogos, rozando el terreno de la sátira social sin dejar de respetar el tratamiento humorístico del texto original. La puesta en escena de Carrillo tiene un ritmo ascendente, los intérpretes derrochan dominio y desparpajo y hasta las columnas, con su traje de lunares, nos hacen reír.

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