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Y Nervión cantó ‘sí, sí, sí nos vamos a Turín’ en la noche perfecta

LA CONTRACRÓNICA. Vaya fiesta, qué espectáculo. Qué forma de recuperar su sitio en Europa.

el 11 abr 2014 / 09:15 h.

sevilla-oporto-12La noche soñada por el sevillismo. Vaya fiesta, qué espectáculo. Qué forma de recuperar su sitio en Europa siete años después de aquel camino hacia el segundo título, en Glasgow, en esta competición que se inoculó para siempre en el ADN aquella noche de Eindhoven, aquella tarde de Feria ante el Schalke, la tarde de Antonio Puerta, ayer recordado una vez más como siempre por una grada que cantó con la garganta rota de felicidad ‘sí, sí, sí nos vamos a Turín’, donde el Sevilla de Unai Emery espera estar en la gran final el próximo 14 de mayo. Vuelve el Sevilla a colocarse en la primera línea del fútbol continental, en una penúltima ronda de gran pedigrí, con cuatro campeones de Europa: la Juventus, que ejerce de anfitriona, el Benfica, el Valencia y el conjunto sevillista. Hace solo dos años Emery estuvo en esta penúltima ronda dirigiendo al que puede ser hoy rival camino de la gloria. Entonces le apartó con solvencia el Atlético de Madrid, que luego fue campeón. En la capital del Turia el vasco recibió una ingratitud incomprensible, al menos desde la lejanía, para los resultados que obtuvo: en Sevilla también ha vivido en continuo cuestionamiento hasta este tramo final irresistible de un equipo que se siente capaz de todo desde hace unas semanas, con una organización ejemplar, con estado físico tremendo, con la ambición y el hambre de aquel Sevilla que pobló las vitrinas del club. Ya veremos si es capaz de dar los pasos finales, que son siempre los más complejos, esta vez posiblemente incluso más que en aquellas ocasiones, porque solo hay que leer los nombres de los rivales que hoy le acompañarán en Nyon. La temporada, pase lo que pase en esta semifinal, y con la clasificación europea en el bolsillo para la temporada que viene en la Liga, es de sobresaliente, arrancando con una plantilla prácticamente nueva. La progresión que ha conseguido Emery de este equipo en tan pocos meses atenta contra la lógica del fútbol y los tan cacareados proyectos que luego no resisten el menor de los embates de los resultados. Pero habrá quien, llegado el caso, le achaque torpeza y falta de nivel para dirigir al Sevilla si llega la decepción a las puertas de Turín. Así son las cosas. A Emery siempre se le negará el pan y la sal. Y a todo esto, llega ahora otro derbi, el cuarto de la temporada, que el Sevilla afronta en el mejor momento y el Betis en la peor situación posible. En el Villamarín hubo un punto de inflexión en el recorrido en sevillista, en aquella vuelta y en aquella tanda de penaltis. Todo fue rodado desde entonces para el equipo de Nervión y para Emery, al que muchos daban hasta por destituido si acababa eliminado aquel día. Ahora sólo será trascendental para el Betis, que podría tener su propio cambio de rumbo hacia una última oportunidad ante un rival que vive en las nubes.

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