Deportes

Y no pueden con él

Quienes le atacan están en su derecho de hacerlo, aunque ellos mismos se delatan. Gordillo es el Betis. Y no pueden con él. Ya quisieran algunos.

el 23 feb 2014 / 00:41 h.

310111_fot_gordillo_fot_elcEl Betis ha hecho las cosas rematadamente mal esta temporada. Estamos de acuerdo. Cayó Mel, cayó Stosic, cayó Bosch y pronto, seguramente, caerá también la plana mayor del consejo que aún preside Miguel Guillén. Y vendrán otros a sustituirles, ya sea por la fuerza de las acciones o de la administración judicial que aún ha de velar por la supervivencia del Betis, inmerso en un mar de luchas intestinas en las que muchos confunden  las trincheras y disparan incluso a los suyos. Ahora los tiros van para  Gordillo. A Bosch se le acusaba de mandar más en el Betis que Lopera y resulta que, derrocado el administrador, el que hacía y deshacía en el club a sus anchas –ja– era Rafael Gordillo, el Vendaval del Polígono, que en 2010 tomó una de las decisiones más comprometidas de su vida para acceder a ser presidente –se lo pidió el fallecido Gómez Porrúa– y ha sido el pegamento que ha unido estos años a la inmensa mayoría del beticismo. “Tengo en mi casa un balón y una estampa de Gordillo”.  Rafa ha tenido errores, seguro, pero su figura ha sido clave en estos tiempos convulsos, huelga recordar por qué, aunque a algunos haya que que refrescarles la memoria a menudo. Quienes le atacan están en su derecho de hacerlo, aunque ellos mismos se delatan. Gordillo es el Betis. Y no pueden con él. Ya quisieran algunos.

  • 1