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Y Pérez resucitó a la Amazona

Se la sigue recordando como la mejor etapa en las aventuras de la superheroína, y no es por tanto de extrañar que Planeta haya decidido recuperarla en dos voluminosos tomos.

el 10 feb 2011 / 17:20 h.

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Portada del popular cómic.

En doce números, el multiverso de DC había sido redefinido y, por muy manida que suene la frase, nada volvería a ser lo mismo. Las Crisis en las tierras infinitas habían sido una de las apuestas más arriesgadas en la historia de la editorial, pero la jugada había salido a pedir de boca, y tanto Marv Wolfman como George Pérez habían conseguido concretar una historia que, vista hoy, veinticinco años después, se enarbola con facilidad como el mejor macroevento de cuantos han tenido lugar en el seno de DC. Y las consecuencias de la reordenación del caos de personajes que hasta entonces había poblado la editorial no se iba a hacer esperar.

Y así fue como, a partir de mediados de 1986, comenzaron a aparecer el Hombre de acero de Byrne (y esos magistrales seis primeros números), el no menos excelente año uno de Batman firmado por Miller y Mazzuchelli y, completando la Trinidad del panteón de DC, una Wonder woman que, ante todo, serviría para elevar a lo más alto del Olimpo de los dibujantes a un George Pérez que ya había dado el do de pecho con su gargantuesca labor en las Crisis.

Recuperado de la intensísima labor que supusieron los doce números de la maxiserie (en la que Pérez dibujó a todos y cada uno de los personajes de la editorial), 1987 sería el año elegido para que la nueva encarnación de Diana (que había muerto en las últimas páginas del evento) viera la luz. Para ello Pérez, que iba a hacer también las veces de guionista, se reinventaba al personaje de William Moulton potenciando muchísimo más su carácter mitológico, dándole un nuevo orígen y presentándola como la embajadora en el mundo de los hombres de la isla de Themyscira.

Durante los dos años que Pérez estuvo al frente de la colección como autor completo (muy ayudado cerca del final por un Bruce Patterson, cuyo trabajo iría algo más allá que  el entintado), hubo tiempo para todo, sacándose el artista de la manga todo un elenco de secundarios que iban desde los conocidos Steve Trevor (su eterno amor en la serie clásica) a todo un grupo de novedosos personajes que no harían sino aumentar el calado del devenir del personaje.

Pero lo que mejor caracterizó la etapa de Pérez al frente de la amazona fue, como ya hemos dicho, la fuerza con la que el autor introdujo al personaje en el universo de la mitología griega. Sólo así se explica que, ya desde el primer número, aparecieran por las páginas de Wonder woman nombres tan conocidos como Hércules, Ares, Zeus, Atenea, Afrodita o Hermes, dioses todos que se verían envueltos en el que es el mejor arco argumental de los varios que el artista cerró a lo largo de su estancia, el de la Guerra de los Dioses.

Edita Planeta en un libro cartoné de 344 páginas por 30 euros.

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