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¿Y qué hace un controlador aéreo?

Un proceso de selección entre miles de personas para 200 plazas y un periodo de formación de 21 meses, que cuesta más de 45.000 euros, son las bases para lograr el puesto.

el 18 dic 2010 / 21:56 h.

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La actual crisis con los controladores aéreos, que llevó al Gobierno a declarar el estado de alarma el 4 de diciembre y más tarde a prorrogarlo hasta el 15 de enero, no sólo inquieta a los viajeros, sino que también ha puesto de relieve una profesión, cuya formación y condiciones son desconocidas para la población.

En España hay alrededor de 2.400 licencias de controladores, pero sólo hay 1.900 operativos. "Somos el segundo país de Europa, después de Francia, en número de controladores, y el cuarto en volumen de tráfico", apuntó José Blanco, ministro de Fomento, el pasado martes.

La función de estos trabajadores es dirigir, separar y ordenar el tránsito de aviones en el espacio aéreo, según los Servicios y Estudios para la Navegación Aérea y la Seguridad Aeronáutica (Senasa), la institución que hasta ahora impartía los cursos de formación para los controladores. Se trata, pues, de un puesto imprescindible dentro de la seguridad del cielo aéreo. "Es una tarea muy delicada; un fallo muy tonto puede provocar un desastre", asegura David Guillamón, controlador aéreo.

Asimismo, la dificultad de la profesión, de la formación y, sobre todo, de la selección previa han restringido el acceso a este trabajo. Sólo unos 150 de los miles de aspirantes que se presentan cada año consiguen integrarse en el curso de formación.

Los requisitos
¿Quién puede ser controlador aéreo?

Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), dependiente del Ministerio de Fomento, es la encargada de convocar las plazas para este puesto. Uno de los requisitos actuales para realizar la prueba de acceso es tener más 18 años y estar en posesión del título de bachillerato o de un título que permita la entrada en la universidad o equivalente.

"Hasta ahora se exigía una diplomatura o licenciatura como requisito", explica Guillamón. Esa modificación ha coincidido con el inicio de la privatización de las escuelas de formación.

Otra cláusula es tener un certificado médico válido y en vigor en el que se presta especial atención "a la capacidad pulmonar, al ritmo cardíaco y a los sentidos de la vista y el oído", relata a este periódico un controlador que pidió no ser identificado. Un alto grado de conocimiento de inglés es la última de las condiciones para realizar el examen.

A estos requisitos fijos se suman una serie de actitudes personales específicas. Entre ellas se encuentran, según enumera Guillamón, tener visión espacial, enfrentar adecuadamente el riesgo, mantener una actitud equilibrada y serena y, sobre todo, trabajar bien en equipo, ya que es esencial en esta profesión "tener una buena relación con los otros".

Pruebas de acceso
¿Por qué hay tan pocos controladores?

Si se cumplen todos estos requisitos, hay que pasar un exhaustivo proceso de selección donde se valoran tanto las capacidades innatas del aspirante al puesto de trabajo así como del buen dominio del inglés.

El examen, según un controlador que realizó las pruebas en el año 2006, se divide en tres fases. La primera consta de una prueba teórica donde se pregunta por temas generales relacionados con la aeronáutica, la meteorología, etcétera, luego hay un examen de inglés y un test psicotécnico. Pasada esta fase, es necesario superar una nueva prueba de comprensión de inglés y otro examen psicotécnico, que dura más de seis horas. "Necesitas mucha agilidad", reconocen.

Finalmente, un encuentro con otros controladores aéreos, una entrevista en inglés y otra con un psicólogo determinan a los elegidos. Según el controlador al que entrevistó este periódico y que prefiere permanecer en el anonimato, la entrevista psicológica es la prueba "más dura". "Mide tu reacción en situaciones tensas, te pone al límite", explica. Estas pruebas son eliminatorias y todo el proceso de selección dura aproximadamente cinco meses.

En general, alrededor de 6.000 o 8.000 personas se presentan a los exámenes de cada convocatoria para conseguir una de las 150 o 200 plazas vacantes. "Se trata de gente joven muy formada, que supera un proceso de selección entre muchas personas", recalca David Guillamón.

Formación
¿Cómo se prepara un controlador aéreo?

Una vez que se pasa la prueba de selección está prácticamente asegurado el acceso al trabajo. Tras el examen de entrada, Senasa, la única entidad que ofrecía formación para controladores hasta este año, imparte el curso, que dura alrededor de 21 meses, incluyendo la parte teórica y el periodo de prácticas.

Una particularidad es que la escuela sólo tiene plazas para 48 personas, por lo que es necesario esperar unos meses para entrar. "Pasaron dos años desde que aprobé hasta que entré en el centro", asegura el controlador entrevistado por El Correo. Este trabajador destaca también la enorme presión que se vive en la escuela: "Hicimos 105 exámenes en total. Algunos eran eliminatorios, si no apruebas, vas a la calle". David Guillamón añade que "el 5% de los alumnos lo deja porque no puede con la presión". Sin embargo, ambos controladores afirman que esa experiencia "sirve para el posterior trabajo".

Hasta el otoño de este año el Gobierno se hacía cargo de los gastos de formación de los controladores. Pero, a partir de 2011, son los propios estudiantes los responsables del pago del curso; unos costes que superan los 45.000 euros. Este cambio se ha producido tras el proceso de privatización, sujeto, según el Ministerio de Fomento, al acuerdo Cielo Único Europeo. Los controladores avisan de que "esta privatización pondrá en peligro la seguridad dentro de unos años, debido a la falta de formación".

Profesión
¿En qué consiste su labor diaria?

Desde antes de encender los motores, hasta después de poner los calzos a la llegada a su destino, cada uno de los movimientos de un avión está controlado. Por ello hay diferentes tipos de controladores: control de tránsito aéreo, control de aproximación, control de área, control de aeródromo y organización de la afluencia. El objetivo: garantizar la seguridad, el orden y la fluidez de todos los desplazamientos que se realizan con aeronaves en el espacio aéreo.

Y "se gana mucho dinero, pero también se trabaja muchísimo", defiende Guillamón. Sin embargo, los dos controladores entrevistados desmienten que los sueldos superen los 300.000 euros como sostiene el Ministerio de Fomento. "Nos habían prometido 200.000 y aún estamos esperando", agregan. En este sentido, ambos trabajadores exponen que "los controladores aéreos reciben su sueldo de AENA, que se autogestiona de lo que le cobra a sus aviones". Según éstos, no reciben dinero "de los impuestos de los ciudadanos".

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