Local

Y un millón de desempleados

La comunidad rebasó esta psicológica barrera y el empleo tardará en crearse aunque mejore el PIB

el 28 dic 2010 / 21:24 h.

TAGS:

Imagen de la oficina de empleo del SAE en la barriada sevillana de Amate. 2010 volvió a ser un año laboral negro.

Hay barreras que cuando se superan provocan escalofríos y vértigo. Es el caso del millón de parados que, según la Encuesta de Población Activa (EPA), se rebasó en Andalucía desde el arranque mismo del año que ahora acaba, pese a que el Gobierno regional negaba que un listón de tamaña envergadura se pudiera alcanzar. Pero no sólo se tocó, sino que siguió aumentando.

Los últimos datos disponibles de la EPA hacen referencia al tercer trimestre de 2010. Hablan de la existencia en la comunidad de 1.129.500 desempleados, siendo la tasa de paro del 28,55%, la segunda más elevada entre las regiones españolas, tras Canarias, y sensiblemente superior al promedio nacional, que se colocó en un 19,79%.

Si nos atenemos al dato de los parados registrados en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), la cifra total al cierre del pasado noviembre fue de 921.334, con crecimiento interanual (respecto al mismo mes del año pasado) del 8,57%.

En el aumento no sólo pesan los estragos que causa la actual crisis económica -y que se dejan sentir, sobre todo, en el ladrillo, los servicios y la industria-, sino también el crecimiento de la población activa, en especial entre los hogares que tienen a todos los miembros en paro, y que se dan de alta para buscar trabajo y tratar de contribuir todos a la economía familiar.

Así, la encuesta de la EPA cifraba en 427.000 los hogares andaluces donde sus miembros estaban sin ocupación, dato que se disparó respecto a los 302.900 de un año antes. Un gran drama familiar que podría empeorar si se tiene en cuenta que el Gobierno central eliminará a partir de febrero los 426 euros mensuales de ayuda a parados que hayan agotado todas las prestaciones y que los analistas vaticinan que el empleo todavía tardará en recuperarse, más incluso que la propia economía.

En este contexto, el PIB (Producto Interior Bruto) andaluz se alejó del incipiente crecimiento nacional en el tercer trimestre de 2010 -es la última estadística difundida-. La economía regional decreció el 0,2% sobre el mismo periodo del año pasado y el 0,1% si lo comparamos con el trimestre precedente -para el conjunto del Estado se estancó-.

Los analistas de Unicaja pronostican que el PIB andaluz descenderá medio punto al cierre de 2010. Números negativos, sí, pero muy lejos de la caída del 3,6% que experimentó el año pasado. Los expertos de Cajasol dan por superada la recesión económica en Andalucía, pero vaticinan seis décimas de bajada para el conjunto del ejercicio en curso. Unos y otros coinciden al retrasar hasta bien entrado 2011 la creación de empleo.

La crisis, por lo demás, sigue empantanando la solución de los conflictos laborales más importantes de Andalucía, tales como el de Astilleros de Sevilla -el de Huelva prejubilará a la plantilla y está abocado al cierre- y el de Delphi en Cádiz, mientras que no se logra cerrar la venta de la planta linarense de Santana, propiedad de la Junta, y ello pese a la permanente afirmación de que la llegada del nuevo inversor está cerca.

Al igual que en el conjunto del Estado, fue descafeinado el paro de los funcionarios y la huelga general del 29 de septiembre. Habrá qué ver qué ocurre en las protestas por las pensiones.

Crisis de precios y evidencias de fraude

Durante 2010 se ha prolongado la crisis de precios en el campo y ha perjudicado especialmente al aceite de oliva, con cotizaciones inferiores a los costes de producción. Dos episodios han ensombrecido la imagen de la agroindustria regional. Por un lado, la inmovilización de jamones de una empresa sevillana que se comercializaban como ibéricos sin serlo. Por otro, la retirada de lotes de aceite de oliva en Jaén que se vendían como virgen extra también sin serlo. Por lo demás, la Junta de Andalucía venderá las tierras del IARA y actuará como banco para que los actuales colonos las compren.

 

  • 1