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Y usted qué opina de la Carrera Oficial

Cualquier observador forastero no excesivamente informado de los vericuetos de la vida sevillana, podría llevarse una sorpresa morrocotuda con la lectura de los periódicos locales de ayer en los que conviven con desigual relieve noticias de tanta trascendencia para Andalucía

el 15 sep 2009 / 02:14 h.

Cualquier observador forastero no excesivamente informado de los vericuetos de la vida sevillana, podría llevarse una sorpresa morrocotuda con la lectura de los periódicos locales de ayer en los que conviven con desigual relieve noticias de tanta trascendencia para Andalucía como el anuncio hecho por el presidente Chaves sobre la financiación autonómica, los nombramientos de portavoces socialistas en el Congreso y en el Senado o el espeso silencio de Rajoy en torno a su hermético cuaderno del color que sea, que ni siquiera lo muestra cerrado como hacía Aznar. Pero casi por encima de toda esta relación de informaciones de peso, lo que estos días parece interesar a la opinión pública hispalense es la prolongación de la carrera oficial de la Semana Santa.

Acabáramos. Una ciudad que tiene problemas sin número en cuanto a su urbanismo, altísimos precios de la vivienda, tráfico, suciedad y obras que se eternizan, localizada en una provincia en la que la semana finalizó con el apuñalamiento y posterior muerte de un joven de 21 años en Los Palacios, y capital de la Comunidad más poblada de España donde empieza a sentirse la desaceleración económica con peores presentimientos que en otras, independientemente de que alguno de sus más aventureros empresarios, ¿o especuladores?, de el barquinazo llevándose por delante a millares de pequeños ahorradores; acabáramos, decía, lo que preocupa aquí es la carrera oficial y que se despeje de una vez la gran cuestión: por qué puerta entrarán las cofradías en la catedral.

Nadie vea en la ironía que salpica estas líneas menosprecio ninguno por algo que tanto me fascina y de lo que soy impenitente seguidor. Pocas joyas existen en el calendario mundial de fiestas religiosas como esta Semana Santa nuestra. Creo que esto no lo duda nadie. La sorpresa del observador forastero, e incluso de muchos sevillanos partidarios de abrirse a otros horizontes, es que asunto como el de la carrera oficial enajene durante días, y no se si durante meses, la atención de los medios de comunicación. Bien entendido que estos son reflejo de la sociedad en la que se desenvuelven y, en todo caso, deudores de su audiencia.

Sevilla necesita salir de la inercia sobre la que orbita su escasa actividad económica, a la que, por cierto, la Semana Santa contribuye con un buen renglón. Pero hemos de convenir que el solo mantenimiento de pautas convencionales priva a la economía hispalense de la dosis de aire fresco con que han sabido oxigenarse urbes de menor peso específico e histórico. En la ausencia de un liderazgo local fuerte y en la autocomplacencia de los potenciales emprendedores, podría estar la raíz de los problemas que arrastra una ciudad que, pese a ostentar una cumplida tasa de desempleo y un encefalograma bastante plano en su economía, vive fascinada de sí misma y convierte el futuro de la carrera oficial en la prioridad de los intereses del público.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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