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Y Zokora siguió corriendo en las celebraciones

El africano fue uno de los protagonistas en la fiesta en Barcelona y en Sevilla.

el 20 may 2010 / 22:29 h.

Los jugadores comparten la Copa con todos los sevillanos.

La celebración de la conquista de la Copa del Rey vivió su primera etapa en el césped del Camp Nou, tras la victoria ante el Atlético de Madrid, una segunda en los vestuarios, donde todo el que aparecía por allí era bañado con champán (Moët Chandon, por cierto), y una tercera en la cena oficial y posterior fiesta preparada para los consejeros, el cuerpo técnico y la plantilla nervionense. Para ello escogieron una selecta sala de Barcelona, en concreto la Opium Cinema, en la calle París de la Ciudad Condal. Allí, los héroes nervionenses, junto con sus familiares, cenaron de forma animada y luego vivieron una noche inolvidable. Llamó la atención la discreción absoluta de Antonio Álvarez, que delegó todo el protagonismo en sus jugadores y que pasó a un comedido segundo plano durante todos los festejos. Tampoco Monchi, subdirector general deportivo, y el presidente, José María del Nido, quisieron asumir más protagonismo del debido, más bien al contrario, dejaron que la voz cantante la llevaran los futbolistas sevillistas.
Y así fue. Algunos optaron por irse a descansar pronto, porque además en algún que otro caso le esperaban sus selecciones y la concentración para el Mundial, pero otros vivieron la fiesta hasta el final. Kanouté, Squillaci, Navas o Capel se marcharon de los primeros, mientras que otros no se cansaron de cantar y bailar durante toda la noche. Llamó la atención en especial la animación de Didier Zokora. Por si hubiera corrido poco sobre el césped del Camp Nou, el costamarfileño no cesó de bailar y mover el cuerpo en toda la noche. Se erigió en uno de los divertidos protagonistas. El otro foco de atención lo concentraron los jóvenes futbolistas argentinos, coreografía incluida. Diego Perotti, Lautaro Acosta y Fede Fazio se subieron incluso a un estrado de la discoteca para dirigir, con cánticos, algunos originarios de su país, y simpáticos bailes, a todos los presentes. Fueron los principales artífices de que la fiesta acabara con los jugadores subidos en un escenario y cantando y bailando sin parar.

Para el recuerdo, el emotivo homenaje a la memoria de Antonio Puerta. Con un vídeo con el gol del canterano al Schalke de fondo, todos corearon su nombre con emoción contenida. Más distendido fue el momento del himno del Centenario, con Javier Labandón, El Arrebato, su autor, cantando con los futbolistas.

El tono rosa lo puso Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro e hija de la Duquesa de Alba, que no quiso perderse la fiesta sevillista en Barcelona y la vivió en directo.

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