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Un debate de propuestas, un choque de trenes

El enfrentamiento en Canal Sur Televisión se convirtió en un duro cruce de acusaciones en el que Susana Díaz se vio espoleada tanto por Moreno (PP) como por Maíllo (IU)

el 09 mar 2015 / 22:10 h.

Susana Díaz, Juan Manuel Moreno y Antonio Maíllo, antes de comenzar el debate a tres en Canal Sur. / Pepo Herrera Susana Díaz, Juan Manuel Moreno y Antonio Maíllo, antes de comenzar el debate a tres en Canal Sur. / Pepo Herrera [poll id="76"] Fue un debate de propuestas y programas, pero sobre todo fue un enfrentamiento de candidatos, un choque de trenes. Y Susana Díaz, presidenta de la Junta y aspirante socialista, se marchó con la certeza de que en esta campaña está combatiendo a cara de perro tanto contra la derecha como contra la izquierda. Los candidatos del PP-A, Juan Manuel Moreno, y de IU, Antonio Maíllo, salieron del anonimato de las encuestas para espolear con mucha fuerza a su rival. Díaz se crece en el cuerpo a cuerpo en las sesiones de control en el Parlamento, pero ayer se la vio inusualmente tensa e incómoda. Al término del debate, la presidenta decidió comparecer ante la prensa (90 medios acreditados) y, durante 15 minutos, siguió exponiendo sus propuestas electorales, repitió mensajes que había dado durante el debate, volvió a criticar al líder del PP-A y volvió a pedir el voto a los andaluces. Cuando le preguntaron por qué comparecía después de hora y media de debate, Díaz se mostró sorprendida: «Creía que era una tradición. ¿No es así?», preguntó a uno de sus asesores presente en la sala de prensa. «¿No van a bajar el resto de candidatos?», insistió. La socialista aseguró sentirse «satisfecha y contenta» con el resultado. Moreno y Maíllo no comparecieron después, enviaron a otros portavoces que consideraron «absolutamente insólito» que Díaz lo hiciera. Desde la dirección de Canal Sur explicaron que la rueda de prensa posterior estaba prevista, pero que es cada partido el que decide quién comparece. En 2012, en el cara a cara entre Griñán y Valderas (Javier Arenas no acudió a la cita) ninguno de los dos lo hizo. En 2008, en el duelo entre Chaves y Arenas por televisión, ambos hicieron un balance posterior. Hay precedentes de que bajen todos los candidatos, pero no que sólo baje uno. El primer debate de la campaña para las elecciones del 22 de marzo, emitido ayer en directo por Canal Sur Televisión, se salió del guion de los debates políticos aburridos que se convierten en monólogos inconexos de los candidatos, sin interacción ninguna entre ellos, y sin oportunidad de ver cómo miden sus fuerzas los aspirantes y cómo confrontan sus propuestas. Fue un debate duro entre tres contrincantes que se salieron del corsé del discurso preparado para atacarse unos a otros. El debate fue más incómodo, quizá, para Susana Díaz, que tenía que defender la plaza de gobernante que los otros dos aspirantes quieren arrebatarle, frenar a Juan Manuel Moreno (PP) por la derecha y a Antonio Maíllo (IU) por la izquierda. La estrategia inicial de Díaz era arremeter contra el candidato popular, porque su relato político consiste en presentar su Gobierno como alternativa al de Mariano Rajoy. La presidenta defiende que ha blindado los servicios públicos mientras el Ejecutivo central recortaba y privatizaba. Prometió combatir el paro con hechos, recordando que el último Consejo de Gobierno aprobó planes de empleo con un coste de 422 millones, y lapidó su flanco débil con esta sentencia: «Me repugna la corrupción». En los primeros minutos Díaz se concentró en acorralar a Moreno, y hacer oídos sordos a las interpelaciones que le hacía el líder de IU, a quien expulsó de su Gobierno y con quien quizá tendría que volver a pactar, según las encuestas. Era la primera vez que los andaluces veían a Díaz y a Maíllo juntos, porque han compartido políticas durante tres años, pero también se han rehuido y criticado. La intensidad verbal entre el comunista y la socialista era una de las claves del debate. Podía haber sido un fuego amigo, estratégico, podían no haber quemado las naves que vayan a necesitar el 23 de marzo. Pero no fue así: Maíllo atacó a Díaz hasta que Díaz se percató de que tenía que pararle los pies a él tanto como al candidato popular. La sala de prensa llena de periodistas para seguir el debate a tres de Canal Sur. / Pepo Herrera La sala de prensa llena de periodistas para seguir el debate a tres de Canal Sur. / Pepo Herrera A los socialistas les gustaría que IU hiciera campaña contra Podemos, que es quien está desahuciando de votantes la casa de la izquierda. Pero Podemos no estaba allí, y Maíllo no quiere pedir migajas a quien le echó del Gobierno y a quien considera su enemigo íntimo: el PSOE, y singularmente Susana Díaz. Le colocaron en el centro del plató, entre Moreno y la socialista, y eso le vino bien para escenificar su mensaje: presentar al PSOE y al PP como lo mismo: «Estáis hasta arriba de corrupción los dos», dijo señalando a ambos lados, «ustedes tienen que pedir perdón por los casos de corrupción en sus partidos. A ustedes dos les mandaba un tiempo a trabajar fuera de la política para que vean a la gente». Los exsocios confrontaron en el bloque sobre empleo y en el de corrupción, y coincidieron en el de servicios públicos. Díaz le afeó no haberle oído «nunca, hasta ahora, defender lo que ha hecho un Gobierno en el que ustedes han estado tres años». El líder del PP-A se mostró muy relajado, hablando directamente a la cámara, pero en el bloque de corrupción, donde más podía haber aguijoneado a Díaz, extrañamente asumió más el papel de presa que de cazador. La presidenta le preguntó hasta cuatro veces si llevaba imputados en sus listas, pero éste no respondió. El momento clave de Moreno fue cuando enseñó la foto de la socialista junto a los expresidentes Chaves y Griñán, implicados en el caso ERE. El candidato popular apenas hizo caso a Maíllo. Prometió bajar los impuestos y sacó un libro de texto destrozado para criticar la gratuidad de los manuales que Díaz defendió. Moreno se valió de tarjetas con grandes cifras (dinero perdido en empleo, dinero defraudado) que enseñaba a la presidenta. La socialista se mofó de él, porque hace tres días erró al sumar dos cantidades en un programa de televisión: «¿Cómo ha hecho la cuenta con la cabeza o con la calculadora?», le dijo. El candidato de IU aprovechó para darse a conocer, criticar el «pim, pam, pum» de PSOE y PP, y reivindicar su paso por el Gobierno, en el que «hubo corrupción cero». Fue más duro con Díaz que con Moreno. Tiró de sentido del humor y cambió el tono aleccionante de profesor por un discurso más cercano. Fue el único en mencionar, implícitamente, a Podemos al despedirse: «Sé que hay muchas personas que dudan entre votar a IU y a otros partidos, yo les pido con mucha humildad que voten a IU, porque somos de izquierda y hemos estado juntos evitando desahucios».  

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