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Ya están aquí

Tardaron 24 horas. Exiguo margen nos han concedido esta vez. Justo al día siguiente de aprobarse el modelo de financiación una voz destacada del PP dijo lo inevitable, que es lo de siempre: los andaluces y los extremeños viven a costa de los madrileños, casi de la caridad. Lo afirmó su presidenta, Esperanza Aguirre, avezada neoliberal experta en conjuras...

el 16 sep 2009 / 05:53 h.

Tardaron 24 horas. Exiguo margen nos han concedido esta vez. Justo al día siguiente de aprobarse el modelo de financiación una voz destacada del PP dijo lo inevitable, que es lo de siempre: los andaluces y los extremeños viven a costa de los madrileños, casi de la caridad. Lo afirmó su presidenta, Esperanza Aguirre, avezada neoliberal experta en conjuras y deslealtades internas y especializada en insultos externos, sobre todo si quienes reciben sus graciosas invectivas son socialistas; y mucho mejor si además son de las regiones pobres al sur de ese rompeolas de las españas que dicen que es Madrid. 24 horas tardó alguien del PP en echarnos el escupitajo habitual. Ya se sabe que cuando un tonto coge una linde difícilmente la deja aunque la linde se acabe.

Pero lo peor es que sus correligionarios andaluces, una vez más, han dejado pasar la semana sin reprenderla, corregirla, desautorizarla o negarle la mayor. El PP extremeño sí se ha revuelto contra Aguirre. Pero los de Andalucía deben estar de acuerdo con la teoría de la Andalucía subsidiada que igual vive de los fondos europeos que de la caridad de las regiones más ricas, porque a lo que se ve el concepto de la solidaridad interterritorial, tan constitucional y tan hermoso, no lo conocen. Al fin y al cabo es la neosubsidiareidad que ha formulado Javier Arenas: el PSOE sólo gana donde los ciudadanos son menos libres. Y ahí siguen los populares de nuestra tierra, callados, silentes y otorgando a sus mayores de Madrid la carta de naturaleza que requieren para seguir escupiéndonos. ¿Cree usted que ese comportamiento faltón y desdeñoso sería posible en otra comunidad con el silencio adocenado y borreguil del PP de turno? Yo no recuerdo un caso similar. Aunque también es cierto que cuando realmente se explayan es contra Andalucía.

Quién no recuerda el apasionante episodio de las balanzas fiscales? Duró todo 2008. El oportunismo catalán al exigir su publicación pretendía convertir en herramienta de negociación y de medida lo que hasta entonces no había sido más que un instrumento científico tan relativo como inútil para los intereses que perseguía Cataluña. Pero en cualquier caso, sirvió para que los halcones del PP iniciaran una guerra preventiva contra Andalucía, acusada de tierra indolente. Y en eso se publicaron las balanzas.

Y las fuerzas nacionalistas centrífugas colisionaron con las centrípetas y parieron un ratoncito. Más de la mitad del gasto transferido desde el Estado a las comunidades era de la partida de la Seguridad Social, un concepto que no parece que tenga nada que ver con la solidaridad interterritorial, que es lo que preocupa a los nacionalistas de la periferia y a los del rompeolas. Nacionalismo de lo suyo, claro. Igualmente, metieron en la cuenta los fondos europeos, pagados por los ciudadanos de los países de la UE, no por catalanes, madrileños o valencianos.

Y hubo más: sobre los resultados de 2005, cuatro comunidades con renta inferior a la media no alcanzaron el gasto medio por habitante. Entre ellas, Andalucía. ¿Saben cuál fue el resultado más llamativo de aquellas balanzas? Que al menos dos comunidades -Valencia y Andalucía- aportaron por encima de su PIB y recibieron una transferencia de gasto por habitante por debajo de la media nacional. En fin, que aquel jueguecito de las balanzas que valía para insultar a las comunidades de siempre con aparente apoyo de la ciencia económica terminó por no servir al propósito y, como mínimo, abonaron la percepción de que su contenido se podía retorcer como una fregona hasta ofrecer interpretaciones contrapuestas.

Hoy, un año después, finiquitada la complicada negociación para la financiación autonómica, la percepción generalizada es que el sistema mejora al anterior, que las comunidades que estaban infrafinanciadas han resuelto su problema, que el elemento nuclear ha vuelto a ser la población y que la solidaridad territorial no ha muerto. Queda también un mensaje claro: al sistema le saltan las costuras porque el Estado ya no tiene más margen para seguir transfiriendo recursos a las autonomías. Esas son las reflexiones que deberían inducir un debate a fondo lo que ha sucedido. Aunque Esperanza Aguirre se queje hoy de que le hurtan unos pocos de madrileños de su censo, ¿les suena? Es la memoria: "el único paraíso del que no podemos ser expulsados", según la frase del clásico.

Pero, antes al contrario, hemos vuelto al jardín habitual sobre la preponderancia de los catalanes y la bilateralidad -que la ha habido, como siempre- y nos toca remangarnos para despachar los insultos de Esperanza Aguirre y del PP andaluz por omisión.

Conozco a muchos que se parten la camisa ante supuestos escándalos que no lo son, que se enojan y ponen cara de elevada dignidad ante declaraciones supuestamente hirientes de dirigentes socialistas. Pues son los mismos que hoy callan y tragan. Ésos que se refocilan con sus propias encuestas y anuncian sus victorias siempre por venir. Ellos y su guardia pretoriana hocican, encantados de que se vuelva al discurso de la Andalucía indolente que vive poco menos que de la generosidad caritativa de los madrileños. Y después se preguntan los incautos por qué el PSOE sigue ganándole las elecciones. Ya están aquí. Han vuelto. Son los de siempre.

ahernandez@correoandalucia.es

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