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Ya no hay margen para errar

No es el mejor escenario el Santiago Bernabéu para decidir el devenir del futuro liguero del Sevilla, pero el equipo de Jiménez se ha visto abocado por su irregularidad a jugarse ante el líder sus opciones de Liga de Campeones. Para el mejor Sevilla no hay reto difícil, la cuestión es si aparece.

el 15 sep 2009 / 02:27 h.

No es el mejor escenario el Santiago Bernabéu para decidir el devenir del futuro liguero del Sevilla, pero el equipo de Jiménez se ha visto abocado por su irregularidad a jugarse ante el líder sus opciones de Liga de Campeones. Para el mejor Sevilla no hay reto difícil, la cuestión es si aparece.

La derrota ante el Atlético de Madrid la semana pasada, en la que era la primera de una serie de finales señaladas desde el propio vestuario sevillista, ha convertido el encuentro de esta noche en una auténtica muerte súbita para el conjunto nervionense.

Habitualmente caer en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid, más aún cuando es el actual líder de la Primera, entra dentro de lo posible e incluso dentro de lo probable. Caer hoy ante el Real Madrid supone, más que una posibilidad o una probabilidad, una decepción con tintes casi definitivos (que a pesar de todo seguirán quedando ocho jornadas por disputar y 24 puntos por ganar). Porque al Sevilla no le queda otra que la victoria para volver a engancharse al tren de la Liga de Campeones.

El encuentro entre el Villarreal y el Atlético de Madrid de anoche es una de las últimas oportunidades claras, a priori, para recortar distancia con los dos ocupantes de las plazas de Champions, a pesar de que los castellonenses se hayan marchado bastante en las últimas jornadas.

Superado este duelo directo ambos afrontan un calendario más benévolo que los nervionenses, por lo que, por mucho Bernabéu que sea el Bernabéu, el Sevilla se juega su futuro allí.

Con todo, pese a ser el rival que es, el actual campeón y líder de la Liga, no debe temer el Sevilla al Real Madrid, atendiendo a los más inmediatos antecedentes. De hecho, es el contrario que mejor se le ha dado esta temporada. Tres enfrentamientos, tres victorias. En la Supercopa fue sonado el repaso de los nervionenses -1-0 en la ida, 3-5 en el coliseo merengue- y en la Liga, ya con Jiménez en el banquillo, también se impusieron claramente (2-0). En total, ocho goles a favor por tres en contra.

Quizás tenga algo que ver en ello la 'mala relación' que mantiene Bernd Schuster con el Sevilla. El alemán, como técnico de Primera (en el Levante, el Getafe y el Real Madrid), se ha enfrentado a los andaluces en nueve ocasiones, y los números no pueden ser más contrarios para él. Siete derrotas ante los blanquirrojos, un empate y una victoria, cuando entrenaba al Getafe en 2005.

En total, sus equipos han encajado 18 goles, y han marcado cuatro. No se le da demasiado bien al teutón jugar ante su verdugo en la Supercopa. Y más le vale remediarlo si no quiere que el Barcelona le gane más terreno aún.

Analizar la actualidad deportiva del Sevilla en vísperas del encuentro ante el Real Madrid es hablar de su castigada defensa. De nuevo se presenta el conjunto hispalense en cuadro a un partido de enorme importancia. Esta vez flaquea la zaga por la izquierda, porque los dos centrales zurdos de la plantilla, Escudé y Dragutinovic, son baja ante los merengues.

El primero por molestias en su gemelo que ni le permitieron jugar con su selección el miércoles ni le permiten jugar en Madrid hoy. El segundo porque está recién operado de su ingle y estará además tres semanas más de baja.

Así las cosas, Jiménez deberá recomponer su zaga con Mosquera en la parte izquierda y con Fazio -dejando la puerta abierta a David Prieto- en la derecha. No hay muchas más dudas que despejar. Keita y Poulsen parecen fijos en la medular, más aún después de la sanción de cuatro partidos a Maresca, igual que las bandas, Navas y Capel, y la mejor pareja de delanteros de Europa, Kanouté y Luis Fabiano. En ellos recaen las esperanzas sevillistas.

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