"Yo de política no sé"

Las familias, centro o excusa de la polémica, pasan su primer día con piso entre el mutismo y la resolución de trámites.

el 11 abr 2014 / 00:27 h.

«Yo del rifirrafe político no entiendo porque no entiendo mucho de política pero vamos, no creo que esto se revoque, sería el caos. Los problemas que haya que los resuelva quien los tenga que resolver». Así piensa Aguasantas, tras pasar su primera noche en el piso donde la Consejería de Fomento la ha realojado temporalmente, junto a sus hijos, y del que, pese a la que se ha liado políticamente, no cree que venga nadie a echarla otra vez. Son el centro –o la excusa– de la polémica y sin embargo ayer a las familias de la Corrala Utopía parecía habérselas tragado la tierra. Apenas cogían el teléfono, rechazaron recibir la visita de los medios y anunciaron un comunicado conjunto –que no llegó– tras una asamblea que, según aseguraron, era en realidad para coordinarse para recoger los enseres que desde que la jueza dictó el auto de ejecución del desalojo hace más de un mes llevaron a un guardamuebles. Había consigna de silencio mientras en el Parlamento IU se jugaba el pacto de Gobierno con el PSOE por defender su realojo. corrala-desalojo-06«Entiendo vuestro interés pero entendednos también a nosotros, llevamos dos días casi sin dormir y yo ahora solo quiero estar con mis hijos», explicaba Aguasantas, una de las vecinas que ha estado desde el principio en la ocupación del bloque de San Lázaro. Asegura, aunque sin concretar datos, que todo se ha hecho «con papeles» y ante las voces críticas de quienes apoyan al PSOE en su defensa de la legalidad para no dar prioridad a quien da la patada en la puerta y no está más necesitado que otros en lista de espera, deja claro que «no me dan un piso gratis, claro que pagaré, pero conforme a lo que puedo». ¿Cuánto? No lo aclara. Tampoco lo hizo la Consejería de Fomento y Vivienda, la otra parte contratante en teoría, ni los abogados del Grupo 17 de marzo que en estos dos años han asesorado a las familias. «No he visto los contratos aún pero sí sé que el proceso administrativo se inició hace dos días», afirmó Luis de los Santos. Por ello, a su juicio, si la presidenta de la Junta, Susana Díaz, cumple su amenaza y el decreto firmado en el que retira las competencias a la Consejería que dirige Elena Cortés ve la luz finalmente en el BOJA, De los Santos entiende que «se retirarían las competencias a partir de entonces, no tendría efectos retroactivos». El letrado explicó que el posible desalojo de las familias de las viviendas que habitan desde la noche del miércoles –repartidas en Sevilla Este, La Negrilla, Pino Montano, Felipe IIy la Macarena principalmente– no sería por orden judicial y a cargo de la Policía Nacional como el del domingo del edificio ocupado. Ya no existe una denuncia por usurpación ilegal a cargo de un propietario. «Solo lo puede hacer la Junta y tendría que iniciar un proceso administrativo para revocar la adjudicación o iniciar un procedimiento civil contra las familias», subrayó. El quid de la cuestión es si la situación de las familias realojadas está realmente acreditada como de extrema necesidad, ya que solo en este caso la legislación avala colar a personas en esa situación entre otros demandantes de VPO. Las dudas sobre la diferente tipología de las familias que durante dos años han pasado por la Corrala Utopía ha existido desde el primer momento, con personas vinculadas a IU en el punto de mira. Ayer trascendió que una de las portavoces, Irma Blanco, no solo está trabajando –con un contrato temporal obtenido después de la ocupación– sino que lo hace para un Ayuntamiento gobernado por IU. Blanco ya fue apuntada cuando hace casi un año, en un primer proceso de negociación con Ibercaja, algunas familias aceptaron acogerse al programa de alquileres sociales Llaves Solidarias y hubo cruce de reproches. Las que se acogieron denunciaron la politización del colectivo. Para el resto, fue una traición ya que negociaron de manera individual y por detrás, amén de que la renta a pagar no era asequible para todos. Para Ibercaja fue la excusa para defender que habían puesto soluciones sobre la mesa y reanudar la demanda judicial y la petición de desalojo forzoso. Fue un punto de inflexión y en la Corrala y su entorno lo saben. «Hay gente que debió dar un paso atrás hace mucho tiempo», señalan algunas voces de la Plataforma de apoyo a Utopía que, no obstante, defienden que el objetivo de esta ocupación no era solo resolver situaciones concretas sino cambiar el equilibrio de fuerzas bancos-ciudadanos en materia de vivienda y forzar nuevas políticas. En estos dos años, la Corrala Utopía ha intentado mantener en equilibrio una balanza en la que en un plato está dar solución a familias realmente necesitadas –que las hay y mucho entre los ocupas–, y en otro que esa solución no sea solo particular sino un ejemplo a seguir y una demostración de que con perseverancia Sí se puede. Entre los ocupas las situaciones de partida son realmente distintas. En la Corrala ocupaba un piso Toñi con sus hijos y otro sus padres, Ana y Pancho, personas mayores y él enfermo. O Elena, una treinteañera sin cargas familias aunque en paro desde hace cuatro años y sin ingresos, que cuestionaba ayer en Canal Sur que irse a casa de su madre fuese una salida. Pero las motivaciones de quienes dos años después siguen son ya la misma, y para el movimiento de apoyo eso es un logro en sí mismo. Otra cosa es que, políticamente, sea posible dar salida a todos con la ley en la mano.

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