Cultura

«Yo nací para quitar penas»

Tras varios meses recuperándose de un fuerte infarto que casi le cuesta la vida, el actor con más trayectoria de todo el cine español nos recibe en su casa de Villaviciosa (Madrid) para contarnos su experiencia con la muerte y repasar los momentos dulces y amargos de sus 85 años de vida. (Foto: A. Abeledo).

el 14 sep 2009 / 22:43 h.

Tras varios meses recuperándose de un fuerte infarto que casi le cuesta la vida, el actor con más trayectoria del cine español nos recibe en su casa de Villaviciosa de Odón (Madrid) para contarnos su experiencia con la muerte y repasar los momentos dulces y amargos de sus 85 años de vida.

-¿Qué tal se encuentra?

-Pues bien, aunque me tengo que pasar 16 horas al día con este aparato de respiración porque si no me quedo en el sitio. Los médicos me han dicho que hasta que no pase un año, hay riesgo de que me pueda dar otro infarto.

-¿Cómo pasó?

-Estaba hablando con mi hija Carmen y noté un dolor muy fuerte. Pensé que me moría y les dije a mis hijos que no se asustaran porque tarde o temprano tenía que pasar. Gracias a dios, Isabel (su esposa) fue muy rápida y me dio una cafinitrina. Eso fue lo que me salvo, aunque estuve una semana en la UCI, que no contaban conmigo. Lo peor de todo fue que no perdí el conocimiento y escuchaba como decían que estaba muy mal.

-¿Qué se siente en ese momento?

-Yo no tenía miedo, yo tenía pena por dejar a mi familia y a mis amigos, porque no tengo ganas de morirme (sonríe). Aun así, espero que cuando me muera nadie sufra porque yo nací para quitar penas, no para provocarlas.

-¿Cree en Dios?

-Yo creo en Dios, pero no soy católico porque nunca se me dio bien eso de ir a misa, confesar los pecados y todas esas cosas.

-¿Qué le dicen los médicos?

-Que tengo que andar mucho y estar tranquilo, nada de disgustos ni sobresaltos.

-Y usted se pone a ofrecer entrevistas...

-Porque quiero que la gente se quede tranquila. Tu no sabes la de gente que fue al hospital a preguntar. Además, no estoy ofreciendo todas las entrevistas que quisiera... A El Correo Andalucía tenía que recibirlo porque Sevilla es una maravilla, además, mi mujer vivió allí toda la vida, en El Cerro del Águila.

-¿Entre todos los que se amontonaban a las puertas del hospital también había amigos.

-Sarita (Montiel) fue la primera, en cuanto se enteró se plantó en el hospital. Concha Velasco, Maruja Díaz y Lina Morgan... Muchos amigos. (Carcajada) No dejaban entrar a nadie, pero Sarita es muy lista y sin preguntar ni nada se coló a verme.

-Muchas amigas más bien...

-(Carcajada) Es que ellas han sido y son mis mejores amigas. Amigos, cada vez quedan menos porque son muchos años los que tenemos. Fernando Fernán Gómez era no sólo de mis mejores amigos, sino también lo más grande que ha dado este país. (Llama a su hijo Antonio y nos trae una carta que Fernán Gómez le escribió antes de morir diciéndole que nadie le había hecho reír como él. Se emociona).

-¿Cuándo se enteró de su muerte?

-Cuando ya estuve más repuesto. Mi mujer y mis hijos no me lo querían contar, pero tarde o temprano tenía que enterarme. El era... Me da rabia que lo pusieran de antipático porque era una persona maravillosa y no tenía nada de antipático (vuelve a emocionarse).

-Vamos a cambiar de tema. ¿Con Maruja Díaz y Sara Montiel sólo tuvo amistad?

-(Carcajada) De Maruja y de Sara fui novio, pero a la antigua usanza. Nos dábamos nuestros paseos por el Retiro de la mano, pero ya está. ¿Has visto como se conservan, no? Están guapísimas, por ellas no pasan los años. Maruja, que tiene esa gracia del sur, me dice siempre: "Yo cuando me veo una arruguita, llamo al doctor y fuera".

-¿Cómo conoció a su Isabel?

-Porque era bailarina del ballet de Lola Flores y trabajaba con la que en aquella época era mi novia, Nati Mistral.

-Lola Flores, Sara Montiel... ¿Con quién no ha trabajado, si empezó en a los siete años?

-Pues ya ves... Soy el actor que más años lleva en la profesión. Además yo hacía cinco o seis películas al año, además de mis espectáculos de teatro y de la televisión. Yo me presenté a unas pruebas en Paseo de la Habana para TVE, antes incluso de que la abrieran.

-¿Y de dónde sacaba el tiempo para dedicarse al fútbol y al boxeo?

-Yo es que siempre he sido muy activo. Llegué a ser campeón de Castilla de pesos ligeros de boxeo (Se pone de pie en un segundo y además de mostrarnos varios ganchos, nos enseña los bíceps que todavía conserva). En fútbol me hicieron una prueba para el Atlético y jugué con ellos algunos partidos, hasta que me fichó el Chamberí. Ya ves, me dieron tres mil pesetas. Lo que tu no sabes es que después de ésto me hice promotor de boxeo y llevé durante mucho tiempo a Pedro Carrasco.

-También fue compositor.

-Sí, he compuesto la letra y la música de más de 500 canciones y 15 revistas.

-¿Hubo algo que se le quedase en el tintero?

-Creo que no. Si volviera a nacer, haría otra vez lo mismo, pero mejor (sonríe).

Una vida accidentada.

"Mi vida ha estado marcada por dos accidentes, uno del que me siento orgulloso y otro que me pudo costar la vida". El primero de estos accidentes fue su llegada al mundo. Su padre era portero del Museo del Prado y su madre le dio a luz allí mismo, ya que se puso de parto mientras le hacía una visita. "El médico le dijo que tenía que andar y ella se daba todos los días un paseo hasta el museo para darle un beso a mi padre".

El otro accidente le ocurrió el 6 de mayo de 1983 cuando un accidente de tráfico lo dejo incapacitado. "Yo venía con mi mujer de Benidorm y vi que había un conductor que parecía borracho. Me asusté y me paré. Aun así, el vino hacia nosotros y nos arrolló. Lo peor del asunto es que hace unos meses mató a una persona y dejó dos heridos graves". Después de casi 23 años retirado, Santiago Segura lo rescató para Torrente (1998) película por la que consiguió un Goya al Mejor Actor de Reparto.

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