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Zapatero acelera el relevo en el PSOE sin dimitir

Rechaza irse ya y defiende que tomó decisiones "imprescidibles" anteponiento el interés general al del partido. El congreso federal se celebrará en la primera semana de febrero.

el 21 nov 2011 / 12:42 h.

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El presidente del Gobierno en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este mediodía en la sede del PSOE.
Nada más perder estrepitosamente las elecciones, el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba pidió al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, la convocatoria de un congreso "lo antes posible". Y ayer, en su primera comparecencia tras la derrota, Zapatero dejó claro que con 110 diputados no hay tiempo que perder. El sábado se reunirá el Comité Federal para convocarlo "previsiblemente" del 3 al 5 de febrero, cumpliendo los plazos (60 días) ordinarios. No tiene sentido, dijo, hacerlo extraordinario (se adelantaría 20 días) porque el plazo que fijan los Estatutos para hacerlo ordinario (entre el tercer y el cuarto año desde el último, en julio de 2008) ya se cumple. Tampoco ve necesario dimitir ya de su cargo orgánico y nadie se lo ha pedido. "Mi tarea es que se celebre como todo el mundo espera, con la máxima libertad", zanjó. Horas antes, el presidente del PSOE, Manuel Chaves, dijo que lo "lógico" es que siga hasta el congreso.

 

El melón de la sucesión ya está abierto y todo son incógnitas. Ni Rubalcaba ni quien amagó con disputarle la candidatura electoral, Carme Chacón, han dado muestras claras de querer dar un paso al frente para reflotar a un PSOE que ha tocado fondo. La directora de campaña de Rubalcaba, Elena Valenciano, solo dijo que tiene "fuerza" pero "no hay nada decidido" y la Ejecutiva del PSC no habló "ni del papel de Chacón ni el del PSC en el congreso". La tercera vía del lehendakari Patxi López parece desinflada porque el País Vasco tendrá sus elecciones, si no se adelantan, en año y medio y según el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, su "vocación" no pasa por aspirar a la Secretaría General sino por agotar la legislatura.

Legitimidad. Según Zapatero, en la Ejecutiva de ayer -en la que los 37 miembros pidieron la palabra-, no se habló de candidatos. No entre las paredes de Ferraz, pero ni uno de los barones socialistas y líderes territoriales se libró de la pregunta de los periodistas. Sus respuestas dejan clara la incertidumbre reinante.

El ministro de Presidencia en funciones y diputado vasco Ramón Jáuregui resultó revelador: Rubalcaba es "capaz" pero tiene el lastre de los resultados que "no le ayudan a plantearse como alternativa en cuatro años" y Chacón tiene "muchas posibilidades" pero "ha tenido un mal resultado en Cataluña". "Habrá gente nueva que emergerá", vaticinó. Muchos confían en que se repita lo ocurrido en el 35 Congreso de 2000, tras la derrota y fulminante dimisión de Joaquín Almunia (con 15 diputados más que hoy), cuando un desconocido Zapatero se impuso al aparato en el cónclave con más candidatos (cuatro) a liderar el PSOE.

Frente a esta reflexión el líder castellano-manchego, José María Barreda -uno de los barones destronados en las autonómicas de mayo- puso el dedo en la llaga del principal peligro que acecha internamente a un PSOE en el que ningún referente territorial ha salvado el tipo. "Hay muchas personas preparadas en el partido. No nos podemos volver locos y decir que nadie está legitimado para liderar el PSOE", dijo. Tras el "varapalo" instó a "pensar en el futuro" para "seguir siendo alternativa de gobierno". Rubalcaba defendió en la Ejecutiva "un proyecto sólido de oposición".

Lo cierto es que fueron varios -desde Chaves al extremeño Guillermo Fernández Vara- los que reconocieron el "derecho" de Rubalcaba a aspirar a la Secretaría General, pero más por "respeto" y reconocimiento a la "enorme responsabilidad" que asumió al presentarse a unos comicios con "todo el viento en contra" -en palabras de Zapatero- que porque realmente lo vean legitimado o capaz de liderar la renovación que el partido necesita. Su defensor más entusiasta fue el secretario general del PSOE andaluz, José Antonio Griñán -que en su día coqueteó con Chacón-, quien dijo no tener "nada que reprocharle" y haber conocido pocas personas "más capaces" y con su "desprendimiento". Si Zapatero en su comparecencia no desveló ni siquiera si Rubalcaba será el portavoz del PSOE en el debate de investidura de Rajoy, Griñán -enemigo de las bicefalias- aseguró no tener "ninguna duda" de que debe ser así.

La llamada a la "reflexión" fue generalizada. Y tanto Carme Chacón como la secretaria de Organización del PSOE andaluz, Susana Díaz, pidieron "unidad" para hacerla. Otros como el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, fueron más allá la misma noche electoral al reclamar "un punto y aparte" en el partido incluso con una "actualización de los procedimientos que garantice la máxima participación de todos los militantes" en la elección del secretario general.

Balance personal de Zapatero. Pero al margen del debate sucesorio, en el que Zapatero no quiso entrar y solo defendió su "estupenda" y "excelente" relación con Rubalcaba a preguntas de los periodistas, la valoración de los resultados del todavía presidente del Gobierno no distó mucho de la de otros dirigentes socialistas: la culpa de los "negativos" resultados es de "la grave crisis" y las "muy preocupantes tensiones de los mercados".

"Es una situación muy singular, muy excepcional, que me obligó a mí en su día a tomar difíciles decisiones que también dije que iba a tomar costara lo que costara porque las consideraba imprescindibles para España", subrayó orgulloso de haber puesto "el interés general por encima del interés del partido". Zapatero defendió que se ha "enfrentado a unas circunstancias a las que ningún gobierno se ha enfrentado desde la democracia" y asumiendo su "responsabilidad" y desde el "respeto a todas las críticas", también aclaró que es "fácil" criticar cuando no se tiene que decidir.

Con todo, no se siente injustamente tratado ni por su partido -que en campaña lo ha escondido- ni por los españoles sino "profundamente agradecido" y garantizó "predisposición" al diálogo con Rajoy y "sentido de la responsabilidad" para facilitar un traspaso rápido de poderes, pero sin saltarse el plazo legal.


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