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Zapatero adelanta las elecciones al 20-N por el "interés general"

El presidente niega haber tenido presiones desde el interior de su partido y que la medida tenga algún componente de “perspectiva electoral”.

el 29 jul 2011 / 10:04 h.

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero , ha claudicado. Las presiones que ha recibido tanto de dentro de su partido como de la oposición le han empujado a adelantar las elecciones generales al 20 de noviembre "por el interés general", a pesar de que hasta hace pocos días miembros de su Ejecutivo afirmasen que lo mejor para el país era finalizar la legislatura.

Lo cierto es que Zapatero no ha aguantado más y ayer anunció el adelanto electoral y que no seguirá como diputado. Eso sí, coincidencia o no, la noticia la dio con unos buenos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) sobre la mesa: el número de parados se redujo en 76.500 personas en el segundo trimestre del año. A esta buena nueva se une que en el último barómetro del CIS , la ventaja electoral del PP sobre el PSOE se ha reducido en 3,3 puntos gracias al tirón del candidato socialista a la presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba. Un efecto que no se puede desaprovechar, a pesar de que el presidente negase ayer que el adelanto tenga un componente "de perspectiva electoral".

Como para las elecciones generales quedan prácticamente cuatro meses -el decreto de disolución de las Cortes se publicará el próximo 27 de septiembre-, Zapatero explicó que esta premura se debe a la necesidad de "proyectar certidumbre política y económica".

Respecto a que los comicios se celebren el 20 de noviembre, día simbólico en el calendario español por ser la fecha en la que murió Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, el presidente lo achacó simple y llanamente a que el próximo Gobierno tenga plenas capacidades para el 1 de enero.

Zapatero hizo el anuncio de adelanto electoral, el séptimo desde el fin de la dictadura, en la rueda de prensa habitual de finales de julio para hacer balance del semestre, en la que dijo que el Ejecutivo "ha cubierto en buena medida los objetivos que se fijó para la segunda parte de esa legislatura", de manera que "se han sentado las bases para la recuperación" y "ha llegado el momento" de anunciar el calendario electoral.

En su relato, consideró clave para llegar a este punto la aprobación definitiva de la reforma de las pensiones, pero añadió que pedirá un "esfuerzo" a los grupos parlamentarios para que en septiembre aprueben aún algunas leyes que siguen en trámite. Así, resumió que la fecha elegida es la que permite, al mismo tiempo, culminar las reformas y permitir que el 1 de enero haya un nuevo Gobierno.

"La certidumbre es estabilidad", señaló, añadiendo que "fijar un calendario claro y determinado" es "garantía de las reglas del juego" y también la vía para que el debate público deje de estar centrado en la fecha de las elecciones y se centre en las propuestas de los partidos.

Mientras Gobierno y PSOE aludían hasta hace poco a la inestabilidad financiera como motivo para no adelantar los comicios, el presidente reconoció que la "volatilidad" persistirá y que además agosto es un mes propicio para ello, pero reiteró que el Gobierno sigue comprometido con el control del gasto y que los mercados deben saber que el plan europeo para salvar a Grecia, que es el origen de las turbulencias, es "sólido" y "creíble".

Decisión madura. El jefe del Ejecutivo, que hasta hace pocas semanas defendía la necesidad de agotar la legislatura, defendió que lo lógico era mantener la "reserva" y no abrir "expectativas", pero aseguró que la decisión de adelantar la tenía "pensada y madurada desde hace tiempo", aunque no precisó desde cuándo pese a las reiteradas preguntas.

Tampoco relató quiénes conocían sus planes -"no voy a hacer un relato que forma parte de la gestión de cómo se toman estas decisiones"-, aunque reconoció que entre las personas con las que ha hablado estos días está Rubalcaba. Eso sí, insistió que en el adelanto no han pesado motivos electorales. En la misma línea, negó presiones desde dentro del PSOE, subrayando que, aunque en las últimas semanas todo el mundo se ha pronunciado sobre este asunto, entre sus "compañeros" impera el "respeto profundo al presidente del Gobierno". Sin embargo, sí reconoció que, "leyendo los planteamientos de los medios de comunicación y las declaraciones de los grupos parlamentarios" en las últimas semanas, lo "natural y razonable" era que las elecciones se celebrasen en otoño.

Zapatero, que cuando anunció en abril que no volvería a ser candidato se marcó el objetivo de agotar la legislatura, no desveló si la decisión fue una renuncia más de las muchas que ha tenido que hacer por la crisis económica, y replicó que, tras siete años de presidente, "lo más importante es cumplir con el deber" y con "el interés general por encima de cualquier otro".

Las leyes que Zapatero quiere aún sacar adelante son la de agilización procesal, la ley concursal y la de jurisdicción social, así como la inclusión de los trabajadores agrarios en el régimen general de la Seguridad Social, que afecta a un millón de personas, y la ley de protección integral de víctimas del terrorismo. Eso sí, luego precisó que esta lista no es "excluyente" y que si los grupos políticos trabajan con agilidad pueden aprobarse otras como la de igualdad de trato o la de muerte digna.

Además, dejó claro que el Ejecutivo no aprobará el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y precisó que por eso quiere que el nuevo Gobierno esté en funciones en enero, para poder tomar "en breve" las decisiones que correspondan.


"El Gobierno entrante tendrá la capacidad de adecuar las necesidades a partir del 1 de enero", remachó.


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