Economía

Zapatero admite ya el resfriado

No han dejado indiferente. Las palabras de Solbes con las que dejaba claro que el Gobierno no impedirá "artificialmente" el ajuste que necesita el ladrillo han provocado un aluvión de reacciones, como la de los promotores, que le acusaron de querer "combatir una pulmonía con caramelos para la tos". Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 04:32 h.

No han dejado indiferente. Las palabras de Solbes con las que dejaba claro que el Gobierno no impedirá "artificialmente" el ajuste que necesita el ladrillo han provocado un aluvión de reacciones, como la de los promotores, que le acusaron de querer "combatir una pulmonía con caramelos para la tos".

De nuevo, la batalla está servida entre la patronal y el Ejecutivo. La contundencia con la que el vicepresidente económico Solbes zanjó la participación del Estado en minimizar la crisis que atraviesa la construcción ha levantado ampollas en una parte de sus principales afectados, que ayer comenzaron a movilizar artillería pesada en sus críticas.

Así, mientras el G-14, que agrupa a las principales inmobiliarias del país, dio la razón al ministro, el presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), Guillermo Chicote, pidió a Solbes menos "discursitos" y un mejor diagnóstico para empezar a buscar soluciones. "Y si la solución es que la construcción se arregle sola, como él dice, ahí están las suspensiones de pagos, que van como los higos en septiembre", subrayó Chicote, que advirtió de que se está intentando "combatir una pulmonía con caramelos para la tos".

"No me lo esperaba [la declaración de Solbes]. El problema es tan acuciante que no puede resolverse con una comparecencia y un discursito. Tiene una gravedad tan extraordinaria y unos ribetes sociales que pueden adquirir aires de tragedia tan altos que esto me parece frívolo", apostilló.

Chicote reconoció que existe un exceso de producción y que los promotores y constructores "se pasaron" al construir durante el año pasado 640.000 viviendas, el doble de la demanda anual. Pese a entonar el mea culpa de esta sobreproducción, recordó que "nadie ha llorado" por la "extraordinaria" recaudación fiscal procurada por esta situación. "Hemos generado una cantidad de impuestos a corporaciones locales, Estado central y autonomías de no te menees. Algo extraordinario. Entonces nadie lloraba", enfatizó.

Afirmó que el ladrillo está cayendo por la "incertidumbre" y la falta de confianza de los compradores en la economía española y en la evolución de los tipos de interés.

Para Chicote, son necesarias ayudas para los compradores de vivienda que garanticen el mantenimiento del tipo de interés de sus préstamos hipotecarios durante cinco años. Así, sabrían lo que pagarían mensualmente de antemano "llueva o haga calor". "Yo no he pedido ayudas para el sector y no las pediré nunca, porque cada uno debe aguantar sus responsabilidades. Las pido para los compradores", insistió. En cuanto a la pérdida de empleo aseveró que "aún no se acusa de forma grave", pero empezará a notarse más a partir de septiembre.

En contra. Mientras, el secretario general de la Federación de Construcción y Madera de CCOO, Fernando Serrano, pidió a los ministerios de Economía y Vivienda que "clarifiquen" su posición para conocer las medidas del Gobierno para ayudar al ladrillo. Serrano incidió en que "aquéllos que han tenido grandes fortunas no puede pretender ahora que con los fondos del Estado se solucionen los problemas que han generado".

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