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Zapatero sólo apoya una reforma limitada del Tratado de Lisboa

España teme que los nuevos cambios paralicen otra vez a la Unión Europea.

el 29 oct 2010 / 19:31 h.

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El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tras finalizar la cumbre de líderes de la Unión Europea.

Los líderes de la Unión Europea han abierto a regañadientes la vía a una reforma limitada del Tratado de Lisboa para dotar a la zona euro de un mecanismo permanente de estabilización financiera que permita hacer frente a crisis graves de solvencia como la que afectó a Grecia. España está de acuerdo con esta medida, aunque teme que los nuevos cambios paralicen otra vez a la Unión Europea.
Según explicó en rueda de prensa el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, el compromiso logrado por los Veintisiete es doble. "Nos hemos puesto de acuerdo sobre el principio de que hace falta un mecanismo permanente (de resolución de crisis) y de que, para ello, es preciso una modificación limitada de los tratados".
Los socios europeos respaldaron, así, la petición franco-alemana de revisar el Tratado con el fin de proporcionar el mayor blindaje jurídico a un nuevo instrumento permanente de estabilización de la Eurozona y encargaron a Van Rompuy que entable, con ese único fin, "consultas" con el resto de los líderes "sobre una reforma limitada del Tratado". Dicha reforma, según el texto acordado, no podrá modificar el artículo 125 del Tratado que prohíbe el rescate puro y simple de un miembro de la Eurozona por sus socios.
Lo que no consiguió la canciller alemana, Angela Merkel, es que la revisión del Tratado incluya también la posibilidad de privar de su derecho de voto al estado cuya política presupuestaria ponga en verdadero peligro a la Eurozona.
Aunque España apoyó la reforma limitada del Tratado, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, alertó ayer de los "riesgos" que podría conllevar que el sector privado intervenga en el mecanismo permanente que la UE ha aprobado para rescatar a los países en grave crisis y pidió "cautela" antes de decidir el papel de las entidades financieras. En rueda de prensa tras concluir la reunión del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, Zapatero aplaudió el "rigor" de la nueva disciplina presupuestaria y la vigilancia macroeconómica y aseguró que "España intentará estar a la altura" de las recomendaciones que reciba de la UE para aumentar su competitividad.
Respecto a la propuesta de suspender el derecho de voto de un país -idea que defendía Alemania y a la que se oponía España- arguyó que la UE debe tener capacidades de respuesta suficientes antes que llegar a una solución "tan drástica y extrema".
El que sí se mostró totalmente en contra de la reforma del Tratado de Lisboa fue el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, quien consideró "positivo" que la UE cuente con un mecanismo permanente para solucionar crisis financieras, pero confió en que éste pueda conseguirse "sin cambiar ni una sola coma del Tratado de Lisboa", porque de hacerlo "sería meternos otra vez en un pozo sin fondo del que no se saca mucha agua".
Según Almunia, antes de la crisis, se intentó llegar a un acuerdo sobre cómo debería ser un mecanismo anticrisis y, entonces, Francia y Alemania se opusieron.

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