Cultura

Zatu y Vanesa Martín aprueban Spotify pero confían en el disco

el 08 feb 2011 / 22:08 h.

Partamos de una constatación. Los artistas defienden con uñas, dientes y argumentos la propiedad y el costo de sus creaciones. Por eso, al inicio de la mesa redonda que prosiguió a la exposición del director de Spotify en España, Lutz Emmerich, tanto Zatu (de SFDK), como la autora e intérprete Vanesa Martín parecieron querer marcar una cierta distancia:"Por desgracia para la industria la educación en este país dicta que la música es gratis", dijo el rapero. "El soporte físico nunca se va a perder", apostó la cantante malagueña.

Luego, con el ir y venir de las preguntas y la profusión del argumentario de Emmerich, los artistas fueron arrimándose más a Spotify. De donde no se movieron un ápice fue de la idea de que "Internet no debe ser el único medio a través del cual escuchar música", defendiendo así la viabilidad de las radios y, por extensión, de la industria discográfica. Sin embargo, su defensa militante de lo imperecedero del disco no estuvo exenta de autocrítica. Vanesa Martín no titubeó en reconocer que "muchos cedés se han inflado con canciones malas y han surgido demasiados grupos mediocres auspiciados por las propias discográficas que han acabado por saturar el mercado".

También Zatu, convertido él mismo en productor discográfico, reconocía que, "lo grave de la piratería no reside en el oyente que se baja un disco, si no en los terceros que se llevan un dinero que no les pertenece", dijo en clara alusión a los creadores de sistemas como Emule o BitTorrent. En este sentido, el mc da su lugar a Spotify: "Ellos se encargan de dar a cada uno su parte", dijo ante un Lutz Emmerich que acompañaba cada intervención de los artistas con puntualizaciones sobre las capacidades del sistema: "Emitimos música en calidad CD de 320Kbps (...) Ofrecemos estabilidad a la industria musical", entre otras aseveraciones que incidían en las imparables capacidades del sistema.

En el cruce de opiniones, Zatu pareció tener una visión más pesimista del momento actual que vive el negocio: "Se ha deshumanizado la música, antes ibas a una tienda y el vendedor te aconsejaba sobre tal o cual grupo, hoy esto ha desaparecido". Vanesa Martín, por su parte, dejó claro que ninguna tecnología inferirá en el modo de componer: "Yo soy de papel y boli, la manera de crear nada tiene que ver con lo que pase o deje de pasar en internet".Luego, en el turno de preguntas, el heterogéneo auditorio que siguió el acto aprovechó la presencia de Emmerich para interrogarle sobre los mil y un vericuetos de Spotify. Fue ahí donde se toparon con el hombre fuerte de empresa, no dispuesto a poner al descubierto datos sensibles sobre la plataforma cómo el blindaje o no de la idea en países donde todavía no están presentes (caso de Estados Unidos) o si tienen entre sus planes el crear un hermano gemelo para la difusión de cine: "De momento solo ofrecemos música. Somos únicamente 250 trabajadores, tenemos muchos proyectos pero hay que desarrollarlos poco a poco".Unos y otros tienen claro que "la música tiene un futuro prometedor", aunque por el camino asaltan las dudas. Para Emmerich lo esencial es "poder llevarse la música a donde queramos". Para Zatu y Martín, además, que ésta nunca pierda su aliento humano.

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