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Zoido confía en el "voto prestado"

Arropado por un centenar de colaboradores, lanza un guiño a los sevillanos desencantados con el actual gobierno.

el 20 may 2011 / 23:03 h.

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Juan Ignacio Zoido y todo su equipo pudieron rumbo anoche hacia un "cambio tranquilo".

El Partido Popular zarpa hacia "la Sevilla del cambio tranquilo". Tras realizar una maratoniana tournée por todos los barrios de la capital, el candidato a la alcaldía por el PP, Juan Ignacio Zoido , se desplazó hacia los bajos de Marqués de Contadero, donde se encontró con los colaboradores y presidentes de Distrito que le han acompañado estos años de preparación para hacerse con el poder en el Ayuntamiento de Sevilla. Y lo hizo sin símbolos ni logos, sino con un barco, del que zarpó con mensajes de apoyo de los suyos.

Esos mensajes llegaron de la mano de dos teloneros: la primera de ellas fue la última en su lista, Teresa Jiménez Becerril , que recordó a su hermano, el edil asesinado por la banda terrorista ETA. "Alberto no era de izquierda o de derechas, sino que era de estar y hablar en la calle". Con esa impronta, pidió a los sevillanos que "devuelvan, de la mano del PP, la grandeza que tuvo cuando estábamos gobernando". No se olvidó citar que la campaña "ha sido dura" y con "insultos" que "nunca han venido del PP".

Tampoco faltó el portavoz vecinal Juan Gallardo, que se sacó todo el anecdotario posible de su chistera: desde la cabalgata de Su Eminencia hasta las menciones a Loli, famosa mención de un spot del PP que él mismo protagonizó. Todo lo que ha aportado este vecino que recordó que "no es militante del PP", pero que es, ante todo, "zoidista", que es una persona "limpia, pura y honesta". Él fue más crítico incluso que el propio Zoido a la hora de valorar la gestión de PSOE e IU. "El Ayuntamiento se ha dedicado a hacer macroobras faraónicas y no a dedicarse a las personas", señaló Gallardo, que igualmente arrancó los primeros aplausos diciendo que "se ríe del partido del pueblo", en alusión a los socialistas.

El último en tomar la palabra fue Zoido, que se apartó de la crispación y de las críticas y reivindicó "un cambio tranquilo" para Sevilla después de "cinco años de duro trabajo". Sólo hubo una queja, la de "haber ganado, pero quedarnos en la oposición por culpa de un pacto de perdedores".

Así, defendió que en este tiempo fuera del poder ha realizado "una oposición de equilibrio", además de estar visitando todos los barrios, "escuchando a la gente". Tras ese periplo y una vez asimiladas todas las reivindicaciones de los vecinos, Zoido manifestó que "es la hora de concretarlo en un cambio", en un gobierno "que haga que todos los servicios públicos sean eficaces y que la inversión llegue a Sevilla, lleguen más empresas que ayuden a crear puestos de trabajo".

El candidato del PP, arropado por más de un centenar de colaboradores, hizo un último guiño para pedir el voto a aquellos que no postulan con el pensamiento ideológico del PP y que ha visto que en los últimos meses "han descubierto que este partido la única solución para que la ciudad funcione correctamente".

Zoido también se posicionó en su último discurso a favor de trabajar para superar la discriminación y las desigualdades que sufre la población sevillana y reiteró su compromiso de "defender el interés colectivo y no del partido", apostando por la "lealtad institucional". Para concluir y antes de subirse al barco, recordó el trabajo realizado por todo su equipo y, en especial, a los dos jóvenes que han llevado estos 15 días su coche de campaña y a los que no preguntó su tendencia política pero agradeció su trabajo. Al borde de la medianoche, insistió en que el cambio está cerca.

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