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Zoido descarta continuar con el botellódromo de la Cartuja

El alcalde rechaza definitivamente el proyecto de Seviocio y dice que presentará una alternativa

el 17 ago 2011 / 19:33 h.

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La idea de Seviocio incluía un gran botellódromo que se instalaría en los terrenos de la Expo en Isla de la Cartuja.

El nombre de Seviocio comenzó a sonar allá por 2006. Se trataba de un proyecto impulsado por el gobierno de Alfredo Sánchez Monteseirín que pretendía cambiar el modelo de ocio de la ciudad y dar una alternativa al botellón, que la Junta de Andalucía acababa de prohibir. La fórmula consistía en construir un botellódromo en la bancada de la Exposición Universal de 1992, en la Isla de la Cartuja. Hasta ahora, la única actuación que se había llevado a cabo era el allanamiento del terreno. Las crisis económica, la falta de interés de las empresas y las dificultades para la instalación del suministro eléctrico habían aparcado el proyecto. Ayer, el alcalde, Juan Ignacio Zoido (PP), confirmó lo que ya se esperaba: que Seviocio nunca verá la luz.

Zoido declaró ayer que "no veo el proyecto de la Cartuja" y que no promoverá más actuaciones en este espacio de la ciudad. Añadió que tiene otro proyecto ubicado en otro lugar, "un sitio que puede dar más oportunidades como lugar de esparcimiento para jóvenes" y que lo detallará cuando el delegado de Economía, Gregorio Serrano, se reúna con los empresarios de ocio nocturno. Éstos ya habían mostrado su rechazo a la iniciativa del anterior gobierno. El presidente de la Asociación Provincial de Salas de Fiesta y Espectáculos, Enrique Fernández, declaró a Europa Press que Seviocio "supone una competencia que no nos beneficia en nada y sí nos perjudica".

Con sus declaraciones, Zoido da carpetazo a uno de los grandes proyectos de Monteseirín, que lo arrastró durante sus dos últimas legislaturas. Su objetivo de cambiar la forma de diversión de los jóvenes sevillanos era, a partes iguales, ambicioso y arriesgado. Seviocio iba a ser un espacio de 40.000 metros cuadrados, con una zona de 750 metros cuadrados para celebrar espectáculos con una capacidad para 1.500 personas. Incluía también una gran pista deportiva, 750 plazas de aparcamiento y nada menos que 20 barras de 20 metros de largo cada una donde se venderían bebidas y comida a precios asequibles para los jóvenes.

El consistorio vendía la idea como "pionera" en pleno furor de los botellódromos. Tan pionera, que ninguna empresa quiso arriesgarse a invertir un millón de euros en la obra, otro millón en un seguro de responsabilidad civil y, además, encargarse de la gestión del recinto cediendo el 5% de los beneficios al consistorio.

Después de aquello vino la crisis económica, que empezó a aparcar proyectos, entre los que se incluían Seviocio. Tras sucesivos retrasos, los trabajos se paralizaron y ahora, tras las declaraciones de Zoido, definitivamente suspendido. Los vecinos afectados por el botellón ya han pedido al alcalde que detalle cuál será su proyecto.

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