Zoido espera "el momento oportuno" para dejar de presidir el PP andaluz

el 21 dic 2012 / 21:08 h.

Las decisiones se tomarán en el momento que sea más oportuno para los andaluces". Es la respuesta que brindó ayer el presidente del PP andaluz y alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ante la pregunta de si ha puesto un plazo temporal a su liderazgo en el partido. Ya ni siquiera negó que quiere irse y que está a la espera de Génova. De momento, señalan desde el partido, solo hay dos certezas: será en 2013 y dependerá de lo que diga Mariano Rajoy.

Zoido no lo ha ocultado nunca y cada vez menos: él no tiene ninguna aspiración a ser el candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. Su prioridad es la alcaldía de Sevilla y en su círculo político más próximo admiten que la presidencia del PP andaluz le está perjudicando en su gestión de la ciudad. Esto preocupa cada vez más. Dilapidar una mayoría absoluta histórica en la capital de Andalucía es el peor negocio que podría hacer el PP para cubrir el hueco abierto por Javier Arenas.

El PP andaluz -lo dijo ayer claro Zoido- busca "el momento oportuno". Y "la mayoría del partido", según una fuente de la actual dirección andaluza, cree que debería de ser en 2013 y que "es mejor más pronto que tarde". La opción de esperar a que pasen las municipales de 2015 para luego despejar el liderazgo del PP andaluz, admiten en el partido, sería "un suicidio". Hace tiempo, señalan, que esa posibilidad se aparcó. Zoido movió ficha para que no se prolongara mucho más allá de las elecciones catalanas y desde entonces está esperando indicaciones, aseguran fuentes del PP.

El alcalde de Sevilla nunca peleó ni empujó por tomar el relevo de Arenas tras el fiasco electoral de este partido en las pasadas elecciones autonómicas. A él se lo pidieron. Más bien, se lo suplicaron, porque Zoido nunca ha mostrado la más mínima ambición por el cargo. Ésa es su ventaja, pero también su inconveniente. Ha ido con las cartas boca arriba, sin ocultar que era un presidente de tránsito, interino. Así se resolvió en julio un congreso regional donde cosechó una mayoría sin fisuras pero en el que en ningún momento se dio un espaldarazo a su liderazgo como la opción de futuro y definitiva. Él mismo se encargó de que así fuera. Eso ha dificultado aún más lo que era una misión, ya de por sí, harto complicada: cubrir el hiperliderazgo de Arenas en Andalucía. Su indefinición ha dejado huecos.

Los posibles candidatos del PP andaluz han estado permanentemente en el foco. Y además, como ocurre casi siempre en cualquier sucesión, en el partido admiten que ha existido resistencia del anterior equipo a ceder el espacio. Todo esto, sumado a una crisis muy grave y a un Gobierno del PP tomando medidas durísimas, sitúan al PP-A atrapado en una especie de callejón sin salida. La oposición que están haciendo al Gobierno de coalición de PSOE e IU es débil y difusa.

La última encuesta del IESA advierte de un desplome de diez puntos del PP-A en unas elecciones autonómicas. Ese Barómetro advierte también de la falta de conocimiento de Zoido. El alcalde de Sevilla aceptó en junio ponerse al frente del partido para dar salida al problema abierto después de que Arenas se quedara a las puertas de la mayoría absoluta en Andalucía. Dijo que sí porque se lo pidió directamente Rajoy, aunque fue la actual secretaria general, María Dolores de Cospedal, la artífice de esa maniobra política. Zoido ha trasladado en Génova su intención de dejar la presidencia del PP-A cuanto antes.

Fuentes del partido admiten que él aguantará hasta que Rajoy se lo pida, pero subrayan que el deseo de todos es que se despeje en 2013. No se decanta ninguna fórmula, aunque lo lógico -así ha sido siempre en el PP- es que el candidato a la presidencia de la Junta sea también el presidente del partido y el máximo líder orgánico.

Los actuales dirigentes del PP andaluz niegan una crisis interna y aseguran que todo el partido ha sido consciente desde el principio de cuál iba a ser el papel de Zoido. El partido es un hervidero. Hay nervios. Los populares se mueven ante la designación del líder. Despuntan dos nombres, el del secretario general del PP-A, José Luis Sanz, y alcalde de Tomares -hombre de la más estricta confianza de Zoido- y el de la delegada del Gobierno, Carmen Crespo.

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