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Zoido pide "lealtad" a la Junta para afrontar "tiempos difíciles"

Arropado por su partido, y entre protestas, el alcalde toma posesión con
el anuncio de un gobierno “sin sorpresas” y de una bajada de impuestos.

el 11 jun 2011 / 18:30 h.

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Rajoy, Zoido y Arenas, a la entrada del Pleno en el Ayuntamiento de Sevilla.

Talento, honestidad, confianza, austeridad, sentido común, eficacia, que Sevilla funcione. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido , recurrió a los pilares del discurso que ha mantenido durante cinco años como candidato para lanzar sus primeros mensajes como regidor de la capital. Arropado por el PP , como nunca antes un alcalde de Sevilla lo había estado por su partido, el primer edil tomó el bastón de mando haciendo bandera de sus "ideas" y de las siglas por las que se presenta y trazando las que se plantean como las líneas básicas de su gestión en el Consistorio: lucha contra el desempleo, guiños constantes a barrios, minorías y votantes de otras formaciones, y una presencia continua en su discurso de las dos administraciones socialistas con las que convivirá en su primera etapa como gestor y cuyo futuro se juega en la primavera de 2012: la Junta de Andalucía y el Gobierno central.

El propio alcalde lo admitió en su discurso: "De mí no esperéis sorpresas pero sí grandes líneas maestras para cambiar el futuro de la ciudad". Y así fue. Zoido huyó de grandes anuncios o mensajes contundentes en su toma de posesión. Sólo la promesa de una bajada progresiva de la presión fiscal en la ciudad -una propuesta incluida en su programa que fue ayer rechazada por el portavoz de la oposición al considerar que es imposible ahora para el Consistorio asumirla-, de una reducción del gasto en el gobierno local, de una descentralización de la administración y de un nuevo modelo de gestión que permita incrementar las inversiones y, en consecuencia, combatir el paro, "esa lacra mundial", y la crisis: "Vienen tiempos difíciles. Mi obsesión no son sólo los sevillanos que no llegan a fin de mes, sino los que ni siquiera pueden empezarlo". Cómo serán sus respuestas son aún una incógnita que ayer mismo debió empezar a despejarse en la reunión que mantuvo con su equipo tras un acto de toma de posesión en el que al alcalde y al resto de concejales e invitados sí les esperaba una sorpresa: más de mil personas del movimiento 15-M concentradas a las puertas lanzando consignas de protesta e insultos contra un sistema electoral y los partidos políticos.

Sí quedó claro ya, que el PP que anuncia como su prioridad "el interés de los sevillanos", tiene su mirada puesta en instancias más altas que el Consistorio. Sevilla era un paso esencial dentro de una larga carrera. Y así lo demostró la presencia de sus candidatos a las presidencias del Gobierno, Mariano Rajoy, y de la Junta, Javier Arenas, así como la de su presidente provincial, José Luis Sanz. A ellos les dedicó Zoido algunas de sus primeras palabras como alcalde. Apenas unos minutos, tres páginas de su discurso tardaron en aparecer sus nombres. "Quiero agradecerles además de su presencia, su compromiso con Sevilla, un compromiso firme y decidido que han mostrado en el pasado, que confirman en el presente y que proyectarán en el futuro (...) Estoy profundamente orgulloso de mis ideas y del partido en que milito. Nunca he tenido complejos de mis convecciones". Y esto último lo demostró al cerrar su discurso, acompañado de un primer plano de los libros puestos sobre la mesa en la retransmisión de Giralda: "Aquí tienen la Biblia, aquí tienen la Constitución. La Ley y las creencias han sido son y serán mi faro en la vida y la luz que guiará mis pasos como alcalde".

Y en este camino hacia las autonómicas hay un elemento determinante. El papel que desempeñará Sevilla como capital andaluza gobernada por el PP en una comunidad en la que los socialistas han perdido casi todas las grandes ciudades. El discurso de Zoido y el despliegue popular en el acto de ayer reflejan que Sevilla asumirá un cierto liderazgo en este nuevo mapa político. De hecho, ayer ya hubo un primer mensaje al presidente de la Junta, José Antonio Griñán: "Anuncio mi mano tendida a otras administraciones como alcalde reivindicativo que defiende los intereses de Sevilla. Al resto de administraciones les pido la misma lealtad que les ofrezco, no para este alcalde, sino para Sevilla". Puso, además, una primera reclamación encima de la mesa: la ley de capitalidad que suponga más financiación y competencias. El propio Griñán encaró este debate antes incluso de que Zoido empezara a hablar de él: "Él no va a hacer oposición desde el Ayuntamiento al Gobierno de la Junta de Andalucía".

Zoido, consciente de que su aplastante triunfo electoral se basa en buena medida en el trasvase de personas que votaron en otros momentos al PSOE y a otras formaciones, mantuvo su mirada puesta en quienes no son sus votantes tradicionales. Anunció en repetidas ocasiones un "gobierno para todos" -término que también empleó Mariano Rajoy-, prometió tener presentes siempre a las minorías, dedicó parte de su mensaje a los barrios y a las personas más afectadas por la crisis económica y tendió la mano a una oposición socialista, que mantuvo en todo momento un discurso moderado y dialogante: "Ante tiempos difíciles mi grupo y el gobierno que forma provocaremos el cambio, y quiero que en ese cambio participe la oposición. No todos los políticos somos iguales". El alcalde anunció así una mayor participación de los grupos de la oposición en las decisiones y su regreso a todos los órganos de los que el PP fue excluido.

Pero hubo matices en esta mano tendida. El primero, en el propio discurso de Zoido, que hizo un breve homenaje a los cinco alcaldes que le han precedido. Cada uno con su calificativo. La "caballerosidad" de Uruñuela; "la fina ironía" del Del Valle... Para Monteseirín, el gran ausente de la toma de posesión de Zoido, una breve alusión: "Merece ser recordado como el primer alcalde que estuvo 12 años".

Al segundo matiz le puso voz el portavoz popular Juan Bueno -que intervino sin que la mesa presidencial tuviera constancia de que lo fuera a hacer-. Mano dura contra Juan Espadas y contra el portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos -especialmente vehemente y crítico en su intervención contra el alcalde-: "Algunos son incapaces de aceptar la realidad. Pero su actitud no va a cambiar nuestro rumbo. Ustedes hicieron una llamada al miedo, pero sus palabras y su forma de gobernar les ha puesto en la oposición. Dejen de acusar a los sevillanos de haberse equivocado. Sevilla ha elegido. Ha dicho qué quería".


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