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Zoido podrá pedir 60 millones para pagar deudas y tendrá límite de gasto

el 02 jul 2011 / 18:57 h.

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Juan Ignacio Zoido, durante el Pleno de organización del Ayuntamiento de Sevilla.

El acuerdo alcanzado el viernes en el Consejo de Ministros marcará los primeros presupuestos de Juan Ignacio Zoido como alcalde. Por un lado, el PP contará con un balón de oxígeno para aliviar los problemas de tesorería a través de la línea de crédito que servirá para abonar las cuantiosas deudas que arrastra el Consistorio. Por otro, tendrá por primera vez un techo legal que limitará el margen de inversiones y de gastos para la administración local. Todo esto, con un plan de saneamiento en marcha que, previsiblemente, habrá que volver a modificar -como ya le advirtió el anterior gobierno local- y con una promesa de rebaja de impuestos que queda aún más limitada ante las nuevas restricciones presupuestarias.


Aunque la deuda del Consistorio con los proveedores no está aún cuantificada, en Urbanismo hay más de 20 millones en facturas sin pagar y en la Corporación hay recibos por un importe incluso superior que quedaron registrados en la cuenta 413. Eso, sin incluir a las empresas que en casos como Giralda arrastran pagos superiores a los ocho millones. Son sobre todo pagos pendientes a empresas por conceptos como obras de carriles bici o señalizaciones de tráfico que se arrastran desde hace varios ejercicios. La situación, generalizada en las administraciones locales, impulsó el acuerdo alcanzado este viernes en el Consejo de Ministros. Se abre una línea de créditos para pagar las facturas pendientes con una devolución en varios años. Se fija como importe máximo de estas ayudas el 25% de las entregas a cuenta del Estado por la participación del Consistorio en los tributos. En 2011 esta partida representó para el Ayuntamiento 241,6 millones de euros, lo que da al gobierno de Zoido un máximo de 60 millones para pedir como préstamos y cumplir uno de los compromisos adquiridos por el PP durante la campaña y tras el 22-M: saldar las deudas con las empresas. Es en cualquier caso, una medida voluntaria, que ya hay ayuntamientos del PP que la rechazan. El gobierno, consultado por este periódico, no aclaró ayer sus planteamientos.


Pero el acuerdo del Estado tiene una segunda parte: la aplicación de un techo de gasto. El presupuesto no puede incrementarse por encima de un índice que surge de sumar la media del crecimiento del PIB en el Estado durante nueve años con la inflación. El resultado puede alcanzar un máximo del 3,2%. Trasladado al presupuesto del Ayuntamiento, las cuentas para 2012 pueden crecer un máximo de 35 millones si se incluyen las empresas y 22 si sólo se cuentan los gastos de la Corporación.


La situación es más compleja aún si se tiene en cuenta que el cálculo se realiza sobre los presupuestos de 2010, los más austeros de la última década y que cuentan con el nivel de inversiones más bajo desde la Exposición Universal. Incluyendo todas las empresas municipales -salvo Emasesa- sólo se dispone este año de 32,5 millones para inversiones; el gasto en personal quedó congelado y los gastos corrientes se recortaron. Promesas como el cumplimiento de los acuerdos laborales con los sindicatos -que implican aumentos de plantilla e incluso el pago de un suplemento no abonado durante 2010- o las ambiciosas inversiones prometidas difícilmente tendrán cabida en estas cuentas tan limitadas.


Y a esto hay que añadir un elemento incluido en el acuerdo: "Si se aprueban cambios normativos que supongan aumentos de la recaudación, la tasa de crecimiento de gasto podrá aumentar; si se aprueban cambios que disminuyan la recaudación, la tasa de crecimiento del gasto se recortará". Dado que las propuestas de recortes de impuestos planteadas por Zoido recortaban los ingresos hasta en 30 millones, el PP tendrá poco margen para su promesa de rebaja fiscal.

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