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Zoido quiere ser como Vicente del Bosque

Del Bosque y Zoido saben que donde se cuecen las papas es en el centro, ya  sea del campo o de la ciudad.

el 13 oct 2011 / 22:02 h.

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Zoido megáfono en mano dirigiéndose a ciudadanos que protestaban contra el Plan Centro hace un año.

Juan Ignacio Zoido está en su mejor momento de forma. Dicen por ahí que nuestro alcalde le da al pádel y que tiene hasta cierto estilillo, aunque si hubiese que definirlo es más del corte pundonoroso, como se decía antaño de los jugadores que salían de la cantera de Sevilla o Betis y no se sabía cómo encasillarlos, porque ni eran brillantes ni para quitarlos de la circulación. Pero a lo que vamos, Zoido está ahora dale que te pego con el tenis, arreándole un raquetazo tras otro a la Junta de Andalucía a cuenta de los pocos dineros que va a poner para la final de la Davis en Sevilla. Y el tenis está muy bien, porque deja sus dineros y es un pelotazo en imagen, vale, pero el alcalde lo que ha estado mirando de reojillo esta semana es el fútbol a cuenta de la selección española, y es que Zoido tiene un secreto: quiere ser como Vicente del Bosque, el seleccionador. No, la comparación no va por lo de que lo nombren marqués (bueno, tampoco pondría la mano en el fuego por esto...), sino porque los dos han llegado a la conclusión de que lo importante de verdad, donde se cuecen las papas, es en el centro, ya sea del campo de fútbol (y ahí levanta la mano Del Bosque) o de la ciudad (el turno de Zoido).

Dicen los futboleros que no por meter a más delanteros se ataca mejor y ahí está nuestra selección para demostrarlo. ¿Qué hace España? Pues mejora la movilidad en el centro (del campo), aligerando la circulación (de la pelota) gracias a su apuesta por vehículos de tamaño reducido (Xavi, Iniesta, Silva) pero de grandes prestaciones, manejables, que se mueven casi tan cómodos como una bicicleta por un carril bici que no se ha dejado de la mano de Dios. ¿Qué hace Zoido? Coge los mismos conceptos pero esto no funciona tan fluido, se atasca pese a que la fórmula es la misma: se ha reforzado el centro, se permite que todo el que quiera transite por allí , se han quitado las ataduras para que haya libertad de movimientos... Pero nada, no es lo mismo.

Horror, algo está fallando, ¿qué puede ser? Pues algo tan sencillo como la preparación previa, Del Bosque tiene un plan para su centro del campo y Zoido no lo tiene para el centro de su ciudad, o si lo tiene está más escondido que el secreto de la fórmula de la Coca Cola. No es lo mismo tener un plan que ordene a los jugadores que no tenerlo, porque entonces empiezan a cruzarse unos con otros, a estorbarse o a ir por donde no deben. Y se forman atascos, claro, y la afición ya no tiene tanto entusiasmo. Hombre, tampoco es que estemos al borde del cese del entrenador, que acaba de llegar y además aquí apostamos por proyectos largos como en el Manchester United, como mínimo de cuatro años, pero sí se escucha un cierto runrún en la grada que no le gusta un pelo.

¿Cómo solucionamos esto? Pues con una comisión de investigación , ante la que servidor comparece el primero para confesar que sí, que me gustaba el Plan Centro, ¿qué pasa? Todo es mejorable, de acuerdo, pero era una apuesta por una ciudad distinta, mejor, más respirable y ordenada, con su puntito y todo de modernidad. Vale que lo ideal hubiese sido ponerlo en marcha con una red de Metro o tranvía ya más en condiciones, o con un mayor refuerzo de Tussam, pero creo que fue un paso importante y lo mantengo pese a ser vecino de barriada periférica, de esas en las que plantarse en el Centro en transporte público es una aventura tal que cuando subes al autobús te ponen la fanfarria de Indiana Jones para que entres en ambiente.

Insisto en que el Plan Centro no era la panacea, en eso estamos de acuerdo, y también en que había cosas por mejorar, pero era una base y una declaración de intenciones sencilla: aquí le gana el peatón al coche. Ahora no, la sensación que se ha transmitido es de barra libre, y por mucho que las multas se hayan disparado (el sistema se mantiene, pero en vez de sancionarte una máquina lo hace un policía, que es más humano y entrañable) siempre los hay dispuesto a arriesgarse, porque la cámara te pillaba pero el agente igual no. Y no, esto no se va a solucionar poniéndole un aparcamiento a la Alameda que lo que haría es animar a que entrasen todavía más coches; y no, tampoco se arregla resucitando la zona azul , que también tiene su efecto llamada porque muchos conductores se ponen a dar vueltas y más vueltas sabiendo que, tarde o temprano, alguien dejará un hueco. Son propuestas desfasadas, ya superadas, la afición (siempre que no sea un comerciante) espera algo más. Zoido aún tiene que aprender de Del Bosque sobre el control del centro, pero todavía tiene tiempo por delante. Y si porfía, igual al final hasta lo nombran marqués y todo...

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