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Zoido se modera, el PSOE guarda sus cartas

el 26 jun 2010 / 17:04 h.

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Cambio de ritmo. El adelanto de la candidatura de Juan Espadas obligó al PP a cambiar de ritmo y a marcar un paso prácticamente de campaña. Durante varios días, Juan Ignacio Zoido se lanzó a la arena electoral con imágenes que recordaban mucho, quizás demasiado, a las de 2007. El candidato en el río, presentando un proyecto de recuperación del Guadalquivir como aquella piscina que se convirtió en uno de sus símbolos; o el candidato junto con unos moteros denunciando esta vez el mal estado del asfalto como cuando, también en una moto, reclamó en 2007 carriles bus compartidos y más medidas de seguridad. Las propuestas se han actualizado, pero han sido demasiados años de campaña como para poder sorprender pese a que ya han demostrado de sobra su capacidad para lograr golpes de efecto. Pero más que en las formas, el ritmo cambió en el fondo. La agresividad y el ataque al gobierno dieron paso a una imagen moderada, de cambio tranquilo más acentuada que nunca. El PP tiene a los suyos movilizados, pero busca al electorado descontento de la izquierda, aunque eso signifique renunciar a algunas líneas marcadas durante esos años o aprovechar la escasa memoria política del electorado -la misma en la que basa el PSOE buena parte de su estrategia-. De ahí sus afirmaciones: no destruirá nada y seguirá en la misma línea. Y sus guiños constantes hacia un militante de IU descontento con Torrijos, o del PSOE desconcertado con la estrategia de su partido.

 

Tensa espera. Pero esta estrategia estaba basada en unas previsiones que no acaban de cumplirse. El PP, como muchos dirigentes políticos, aguardaba un despegue de Juan Espadas en el que el PSOE mostrase todo su potencial. Grandes actos, presentaciones, presencia en actos públicos del dirigente socialista. No en vano, el PSOE-A había sido capaz de un pulso interno con la dirección federal con tal de tener ya un cabeza de lista en Sevilla, antes incluso que en cualquier otra capital. Sin embargo, los socialistas han optado por un perfil bajo para empezar: actos no sólo internos sino cerrados al público, sólo para militantes y líderes de entidades invitados. Espadas ha preferido arreglar primero su casa antes de presentarse en la del resto de ciudadanos -y la dirección y el propio candidato insisten en que se ha conseguido-, y ahora se debate entre cambiar el ritmo en julio, tras visitar las agrupaciones, o esperar ya al mes de septiembre. En cualquier caso no habrá grandes actos políticos hasta que el 3 de julio le confirme la dirección federal y el siguiente paso serán contactos cercanos con entidades y representantes vecinales. Espadas quiere prudencia: nada de conflictos con el equipo de Monteseirín, con IU -a la que defiende- o incluso con el PP, que no para de buscarle. Cada denuncia, cada crítica a la gestión del alcalde, y especialmente a la de IU, concluye con la misma coletilla: "¿Señor Espadas, está usted de acuerdo con esto? ¿Mantendrá usted a Torrijos como socio?b Buena relación. Las diferencias entre PSOE e IU siempre han existido y, según el calendario electoral y el ritmo del debate público, se han evidenciado más o menos. A un año de las elecciones el riesgo de este tipo de conflictos es grande. Pero los dos socios parecen llevar la lección bien aprendida. Ya han tenido suficiente en estos años. "No le daremos cuartos al pregonero", apuntan desde el Gobierno en referencia al PP. Y los ejemplos son evidentes: el PSOE ha cedido y ha renunciado a iniciar la privatización de líneas de Tussam -pese a que el PP parecía dispuesto a cambiar su postura y apoyarlo- e IU ha tratado de evitar alzar en exceso la voz por la privatización de la grúa ante la posibilidad de que finalmente se frene como ha ocurrido con el autobús. Pero hay más: el recorte salarial en el Ayuntamiento y especialmente en las empresas municipales generó todo un pulso interno. IU se opuso con vehemencia en una reunión con las empresas, y entre éstas no hubo unanimidad con un recorte que unos consideran de cara a la galería y que sólo iban a pagar unos pocos. El resultado fue un informe del secretario que frenaba la aplicación del recorte de nóminas. ¿Existe realmente o ha sido una forma de salvar los muebles y evitarse un conflicto más?

Ataques a IU. El Gobierno, con un grupo socialista que aún busca su nueva identidad, parece unido hasta para defenderse de los ataques del PP y de determinados sectores. El Parque de Arte Sacro es un frente cada vez más complejo. Aunque en este caso, la federación ve un nuevo fuego amigo de un ex delegado. PSOE e IU quieren evitar el golpe encima de la mesa. Pero un edificio para empresarios vacío, en plena crisis, es difícil de mantener...

fjalonso@correoandalucia.es

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