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Zoido también hacía ruido

Tras anunciar que ‘suavizarᒠla ordenanza antiruido, el alcalde pide no quedarse en las anécdotas de la norma, como la prohibición de jugar al dominó en los veladores, algo que admite haber hecho.

el 01 ago 2014 / 23:55 h.

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La prohibición de jugar al dominó en los veladores se ha convertido en lo más llamativo de la ordenanza. / Pepo Herrera La prohibición de jugar al dominó en los veladores se ha convertido en lo más llamativo de la ordenanza. / Pepo Herrera

La Ordenanza contra la contaminación acústica, ruidos y vibraciones aprobada recientemente por elAyuntamiento de Sevilla no deja de generar ruido, aunque en este caso sea político. La controvertida norma, que prohibe jugar al dominó o a los dados en los veladores, los elementos de pirotecnia en las manifestaciones, dejar al perro solo en casa ladrando o que se arrastren barriles de cerveza o se choquen las bombonas de butano, ha saltado esta semana a la prensa inglesa. El rotativo británico The Guardian la recoge en un reportaje titulado El silencioso verano de Sevilla, en el que se relata con detalle cómo, a su juicio, el Consistorio quiere silenciar a esta «ruidosa» ciudad, especialmente en sus bares y cafeterías, mientras que «procesiones religiosas, Feria de Abril y los desfiles quedarán exentos».

El alcalde de la capital hispalense,JuanIgnacio Zoido, fue preguntado ayer en una convocatoria de prensa sobre la repercusión internacional que está cobrando esta regulación, que pretende bajar los decibelios del día a día sevillano. Sin querer valorar el contenido del artículo, el primer edil reiteró que «desde el primer momento» está «empeñado en armonizar dos intereses», el derecho al descanso de los vecinos y el del trabajo de los hosteleros, principales afectados por las prohibiciones de esta norma, tales como arrastrar sillas y mesas a la hora de recoger sus negocios.

«El crecimiento económico y turístico y el poder dormir son dos derechos válidos, que deben ser objeto de armonización. Como tenemos la obligación de preservar los dos, redactaremos los reglamentos con ese espíritu», aseveró Zoido, que recordó que cuando se elaboró la ordenanza, se recibieron mil alegaciones, de las que fueron admitidas 400. «Hemos demostrado que voluntad de diálogo sí que tenemos», añadió.

El alcalde recordó que ya se ha reunido con los hosteleros de la ciudad para buscar el consenso en torno a esta norma y avanzó que está dispuesto a seguir dialogando «con todos los sectores». «Cada uno defiende sus intereses.El crecimiento del tejido empresarial es irrenunciable, igual que el derecho al descanso», subrayó.

El alcalde entró también a valorar uno de los aspectos de la ordenanza que más comentarios ha provocado, la prohibición de practicar juegos que provoquen ruidos en un velador. Y la pregunta que media Sevilla se hacía era obligada. ¿Zoido nunca ha jugado al dominó en una terraza? Evidentemente, el primer edil tuvo que confesar. «Yo sí he jugado al dominó. Jugaba más cuando era joven, porque ahora no tengo tiempo», dijo.

Sin embargo, pidió que no se juzgue toda la regulación sólo por este punto. «De la anécdota no quiero que se eleve a norma general. Lo del dominó es una anécdota», sentenció, antes de recordar que en el desarrollo de la ordenanza se buscará alcanzar un consenso con los agentes implicados

Tal y como está redactada la normativa, de más de 100 páginas, pretende regular buena parte del día a día de Sevilla, desde el funcionamiento de los bares, a los camiones de reparto, pasando por la tenencia de mascotas, los gritos en los recreos de los colegios o los acelerones o pitidos del coche, considerados innecesarios.

En la vía pública y espacios al aire libre no se podrá cantar, proferir gritos, hacer sonar instrumentos musicales o «hacer ruido en general» cuando «la intensidad y persistencia del ruido sea intolerable o inadmisible a juicio de los agentes de la Policía Local» o «cuando se estén causando molestias evidentes a los vecinos, sobre todo en horario nocturno».

La ordenanza ha generado rechazo entre los partidos de la oposición (PSOE e IU), entre varias asociaciones ciudadanas y los propios hosteleros, que confían en que se suavice la aplicación de la norma.

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