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Zoido vacía su discurso y se distancia de las señas del PP

El alcalde se aparta casi por completo e incluso renuncia a estrenar proyectos simbólicos como San Jacinto.

el 06 nov 2010 / 18:57 h.

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Sin ideología. La elevada movilización del electorado del PP y su organizada estrategia de campaña son hechos asumidos incluso por los socialistas más optimistas ante los comicios de 2011. Esta semana volvió a demostrarlo. Frente a un Juan Espadas que no consigue, o ni se esfuerza, por llenar sus actos; Zoido logró que el auditorio de Antares no sólo rebosara, sino que mostrase un entusiasmo difícilmente sostenible después de más cinco años de campaña. Pero aún está por ver que esta movilización sea suficiente para lograr la mayoría necesaria para gobernar en mayo. Para conseguirlo, la línea de trabajo del PP ha marcado durante todo el mandato dos objetivos, que se intensifican conforme se acerca la recta final. Por un lado, la desmovilización del electorado de PSOE e IU y, por otro, una desideologización aún más acusada de su discurso. Los símbolos del PP no aparecen por ningún lado, ni en sus imágenes corporativas ni en sus actos públicos ni en sus intervenciones, y todos los esfuerzos se centran en captar al votante descontento de izquierdas espantando el fantasma del miedo a la derecha. En toda la plataforma de comunicación 2.0 de Zoido es difícil encontrar las siglas del partido por el que se presenta.


Política social. Pero vaciar tanto el discurso tiene sus riesgos. Y deja en evidencia las carencias de algunas propuestas, como el programa de política social. En un país con cinco millones de parados y un acusado envejecimiento de la población, Zoido redujo esta semana a cuatro pilares su programa social. El primero, la supresión de la Fundación De Sevilla con el argumento de que la dirige IU y de que se necesitan más las ayudas en la ciudad que en países extranjeros. El segundo, la colaboración con proyectos como "el Banco de alimentos, las Hermanitas de la Cruz y otras ONG que apoyan a los más necesitado". El tercero, la erradicación de los gorrillas. Y, por último, acabar con el chabolismo y con la situación de las Tres Mil Viviendas: "Hay que conseguir que se integren en la sociedad, y si no habrá que tomar otras medidas". No es el único ejemplo. Para Zoido las respuestas a los problemas de la administración local se reducen a ahorrar, reducir los tributos y recortar el número de altos cargos. Difícilmente será suficiente para recortar más de 30 millones de déficit y la compleja situación de los servicios de transporte y limpieza.

Tussam. Conforme se acerca el cierre del ejercicio y la elaboración de los presupuestos de 2011 vuelve a cobrar fuerza el conflicto de Tussam. El PP elude de momento entrar de forma contundente en el debate sobre la privatización de líneas, y el PSOE quiere aprovechar las dudas de este discurso para alentar el miedo a una posible privatización de la empresa si Zoido obtiene la mayoría absoluta. Tussam será pieza clave del debate político, por mucho que el PSOE y, especialmente Espadas, promuevan un pacto político y social sobre el transporte público. A poco más de seis meses de las elecciones, con un convenio a punto de negociarse y con una subida de las tarifas a partir de enero, el escenario no es el más proclive para cerrar un acuerdo.

Sin el alcalde. Espadas lidera ya toda esta negociación. Es parte del espacio que le ha cedido el alcalde durante las últimas semanas. Las intervenciones de Alfredo Sánchez Monteseirín se han reducido al mínimo, y ni siquiera ha expresado públicamente una posición respecto a la foto de la mariscada de Antonio Rodrigo Torrijos o la imputación de su mano derecha Manuel Marchena. Llega hasta tal punto este cambio de actuación que San Jacinto, un proyecto simbólico del mandato, ni se ha inaugurado ni se va a estrenar de forma oficial más allá de la exposición de la Copa del Mundo de Fútbol. El precedente de la pitada de la Plaza de España y las peticiones del partido de que pase a un segundo plano le han pesado demasiado a Sánchez Monteseirín.

Torrijos. La tercera fuerza clave en estas elecciones, Izquierda Unida, sigue más pendiente de defenderse que de desarrollar su labor institucional y política. Ahora, por la foto de la mariscada de Antonio Rodrigo Torrijos con Fernando Mellet en Bruselas. Las disculpas que ha pedido el candidato de la federación reflejan que han sido de nuevo errores propios los que han dado pie a otra campaña contra IU. La imagen no es de un almuerzo totalmente privado ni de una reunión de trabajo -como apuntó inicialmente-, sino de una comida en un viaje institucional a la que acude como primer teniente de alcalde con directivos y empresarios de Merca. Además, ¿por qué se prestó Torrijos a una foto que esquivaría cualquier político con experiencia?

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