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Zotal lanza una pulsera de plástico que espanta a los mosquitos

La empresa sevillana Zotal lanza una pulsera de plástico que espanta a los mosquitos, imprescindible, ante la falta de sucursales del Banco de Sangre donde tomar uno un trago reconstituyente tras una noche con las ventanas abiertas.
Foto: Gregorio Barrera

el 15 sep 2009 / 05:46 h.

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Tener una pulsera antimosquitos como la que acaba de lanzar Zotal se hacía imprescindible, ante la falta de sucursales del Banco de Sangre donde tomar uno un trago reconstituyente tras una noche con las ventanas abiertas.

Un simple vistazo a los ejemplares de este año deja claro que algo tuvieron que ver esos bichos con el escándalo de espionaje a Ferrari: qué suspensión, qué alerones, qué acabado, qué tamaño, qué control en las curvas, qué rugido de motores. Y qué modales.

Tradicionalmente, cuando aún existía en el mundo cierto pundonor, el bicho aguardaba escondido detrás de la cortina del dormitorio hasta que al fin, recién cogido el primer sueño, salía el muy impresentable a toque de corneta a por su tentempié.

Ahora, el parásito lo espera a uno tumbado en la cama a lo American beauty mientras se fuma un winston. Indecente. Dicen que hay algunos que se traen hasta picatostes para migarlos.

De modo que uno no sabría ya decir si Zotal, la autora del invento, es una empresa sevillana de productos químicos, una ONG digna del Nobel de la Paz o el héroe que salva al mundo en una película de catástrofes.

Javier Tabares, veterinario de esa casa, no lo aclara; él sólo dice que su hijo es alérgico a esas picaduras y que desde que lleva la pulsera no se le ha acercado nada de tamaño inferior a un ornitorrinco mediano.

"Te voy a lavar la boca con Zotal", gritaban las madres de antes cuando al niño se le escapaba una palabrota. Si lo hubieran hecho, tal vez habríamos perdido menos sangre tontamente, porque desde luego la citada firma tiene fama de no andarse con chiquitas ni de basar su eficacia en el diálogo.

Su talante es lo que, en algunas culturas, se daría en llamar corrosivo, aunque esta vez les ha dado por los productos ecológicos. El ingrediente base es el geraniol. Según cuenta Tabares, las pruebas que se han realizado con la pulserita han dejado claro quién manda en la relación, pese a que los ingredientes son naturales y a que la idea no es matar al animalejo infecto, como está pidiendo a gritos, sino ahuyentarlo a un radio de acción digno de una sentencia ejemplarizante del Supremo.

Dichas experiencias piloto han tenido su punto álgido durante la última romería del Rocío, donde en su día hallaron el mosquito que se usó para hacer el molde de Godzilla. "Sí, allí ha habido una auténtica invasión de pulseras", se regocija el veterinario.

Como este verano se imponga esta moda en toda Andalucía, los mosquitos van a tener que renunciar a su clásica dieta mediterránea y alimentarse con Nestum Cinco Cereales. "Lo que yo he podido comprobar es que no se acercan". Bueno, con eso vale.

"No es un insecticida. Es un repelente. El objetivo está exclusivamente en los mosquitos y se puede poner indistintamente en la muñeca o en el tobillo, aunque lo realmente importante es no quitárselo, sino llevarlo puesto de forma permanente incluso de noche", añade el veterinario.

Entre 12 y 14 euros piden en las tiendas y farmacias por este remedio que, según Tabares (estaría bueno que dijese lo contrario), garantiza tres o cuatro semanas de inmunidad diplomática frente a los paramilitares de las marismas y sus primos de ciudad. Al usarlo, la sustancia extiende "una imperceptible película alrededor del cuerpo" que invita al mosquito a desistir de su idea inicial y decantarse por otro plato de la carta.

Aunque en internet es posible encontrar productos parecidos, se puede afirmar que esta idea sevillana es pionera en España y que llega justo a tiempo: "A causa del clima, las poblaciones de mosquitos son cada vez mayores", dice el veterinario. A ver si es verdad y tienen problemas de tráfico.

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