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Florencia, poder, belleza y prosperidad

Su esplendor fue insuperado, en el campo de las ideas y de las formas, para la eternidad

06 ago 2018 / 18:42 h - Actualizado: 07 ago 2018 / 08:44 h.
  • Florencia, poder, belleza y prosperidad

Visitar Florencia continúa siendo uno de los placeres visuales, intelectuales y proactivos que como turistas deberíamos hacer alguna vez todos aquellos que decidimos viajar por Europa. Es realmente un viaje con alma. Los filósofos y los historiadores argumentan que Florencia hubiese sido un gran estado si hubiese tenido un cierto orden y un ejército que le hubiese dado una verdadera potencia, sin embargo su destino fue otro ya que la combinación de inteligencia y política no dan la felicidad a un pueblo. Sin embargo el esplendor de Florencia y todo lo que ello inició fue seminalmente insuperado, en el campo de las ideas y de las formas, para la eternidad. Florencia es la ciudad de los Medicis y no débemos olvidar que los Medicis hicieron siempre las cosas a lo grande, con un gran amor por la ciudad y por la belleza; y porque sus negocios fueran bien. Eran una gran familia romana creadora y fomentadora de un ambiente comercial y estético que solo ellos supieron crear, y que debieron mantener porque Florencia era difícil de mantener rica sin dirigir el estado.

Algunos autores han señalado que fueron los florentinos los que hicieron renacer en su ciudad la cultura griega, con tanta pureza y facilidad que Atenas después de ser destruida y ocupada por los barbaros pareció haber emigrado con toda su cultura a Florencia y con Florencia reidentificarse y rehacerse de nuevo. No se puede hablar de Florencia sin hablar de su catedral que es hoy todo un símbolo del poder y de la prosperidad de la capital toscana y sin lugar a dudas también hay que hablar de la basílica de Santa María del Fiore que asombró al mundo con su colosal cúpula diseñada por Filippo Brunelleschi que se alza, con 55 metros de diámetro, sobre la ciudad del Arno. Está datado que fue el 7 de agosto del 1420 cuando comenzó la construcción de la cúpula sobre un tambor octogonal de piedra con ventanas circulares en todas sus caras. La cúpula está coronada por un óculo vacío y por una linterna que se acabaron de construir 35 años después de finalizar el resto del cascarón. Por efecto de la gravedad la base de la cúpula tiende a expandirse hacia fuera, para reducir la tensión Bruneleschi conecto la bóveda interior y la exterior mediante arcos verticales muy sólidos de ladrillo y las esquinas reforzadas con anillos horizontales. El arquitecto diseñó y construyó la cúpula con una técnica secreta que no se había utilizado nunca, en la que no utilizo ningún sistema de apoyo.

La primera fachada de la catedral de Florencia fue echada abajo en 1588 por el gran duque Francisco I de Medicis porque la consideró que ya estaba pasada de moda. La catedral estuvo sin fachada hasta 1887 que fue totalmente reconstruida con un estilo neogótico a partir de un diseño de Giotto. Parece que Giotto, Brunelleschi, y los otros dos arquitectos Pisano y di Cambio están enterrados bajo la catedral.

El turista, o creyente, que va al interior de la catedral se maravillará de sus coloridos mármoles del siglo dieciséis, cuando la visiten miren también al suelo, les encantará. La catedral de Florencia tiene la cúpula más grande del mundo junto con la de San Pedro en Roma, seguida por el Taj Majal del siglo diecisiete, por la catedral de Santa Sofía del siglo sexto en Turquía, y por el panteón de Roma del siglo segundo después de Cristo. Los historiadores escriben que Fernando I es el último Medici digno de ser recordado, después de él la decadencia se acentuó porque quizás estaban bajo gobiernos de príncipes odiosos, incapaces y ridículos. La política tampoco era muy benévola entonces, Cosimo II llegó al trono con 19 años con una forma de ser débil, abúlico e indolente además de dominado por su madre Cristina de Lorena y de una esposa alemana robusta llamada María Magdalena de Austria que lo tenía siempre cansado y fatigado, era muy devoto y se hacía rodear siempre de curas y de frailes que junto con los nobles formaban un baluarte a su alrededor. Sin lugar a dudas la época no era la más favorable, con guerras epidemias, carencias alimentarias, y un fisco excesivo además de disminución de la población.

Aún podríamos escribir muchas más cosas interesantes de Florencia, pero en cualquier caso merece la pena ahora si están de vacaciones y siempre es un placer para todos los sentidos.


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