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Los héroes que dejó la matanza de Texas

Una madre de la iglesia de Texas murió protegiendo con su cuerpo a sus cuatro hijos

07 nov 2017 / 09:55 h - Actualizado: 07 nov 2017 / 13:54 h.
  • Joann Ward y Johnnie Langendorff. / EFE
    Joann Ward y Johnnie Langendorff. / EFE

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Corrían las 11:30 horas de la mañana de este domingo cuando el joven Johnnie Langendorff se topó con el episodio más violento y mortal de la historia de Texas en un escenario inesperado: el templo de la Primera Iglesia Baptista de la localidad de Sutherland Springs.

Escondido tras unas gafas de sol y un sombrero de “cowboy”, Langendorff relató hoy a los periodistas congregados delante de la iglesia baptista cómo persiguió con su propia camioneta al joven Devin Kelley después de que éste atacara el templo con su fusil automático, matando a 26 personas e hiriendo a una veintena más.

El oriundo de Seguin, una ciudad a media hora de Sutherland Springs, se dirigía a ver a su novia cuando escuchó un intercambio de disparos delante de la iglesia y vio cómo un hombre blanco vestido totalmente de negro, Kelley, entró en su coche y se escapó.

En ese momento, otro hombre que perseguía al asesino disparándole con un rifle se acercó a la camioneta de Langendorff y le explicó rápidamente que Kelley acababa de tirotear a decenas de feligreses de la Primera Iglesia Baptista, situada 45 kilómetros al sureste de la ciudad texana de San Antonio.

“Tenemos que perseguirlo -me dijo el hombre-, ha matado a muchas personas”, recordó con seriedad el joven, que dijo que no hizo ninguna pregunta y actuó sin pensarlo, dejando subirse al vehículo al otro individuo.

La pareja siguió al asesino varios kilómetros por la carretera FM 539 en dirección norte hasta que Kelley perdió el control de su vehículo y salió del trazado para estrellarse contra una zanja, presumiblemente después de autoinflingirse un disparo mortal, según las últimas investigaciones policiales.

“Nos acercamos con el rifle del otro hombre gritándole a (Kelley) que saliera del coche, pero no se movió: ya estaba muerto”, aseguró un Langendorff convertido en héroe local después de este gesto valeroso que sirvió para acabar con la vida del exsoldado de las Fuerzas Áereas del ejército estadounidense.

El joven de 27 años llamó inmediatamente a la policía local, que se presentó en el lugar de los hechos a los pocos minutos e interrogó a la pareja que evitó que el asesino se fugase del pueblo rural texano que nunca había sido escenario de nada igual.

“No fue un gesto heroico, hice lo que cualquier persona hubiera hecho en la misma situación”, comentó ante los medios el texano, que después de atender a varias decenas de televisiones, radios y periódicos se retiró visiblemente agobiado.

Su hablar tranquilo, su perilla negra y el enorme tatuaje que lleva en el pecho -el cráneo de una res cuyos cuernos se prolongan por su cuello casi hasta las orejas-, ya se han hecho populares gracias a estas entrevistas en todo Estados Unidos.

Varios vecinos concentrados hoy enfrente de la parroquia agradecieron a Langendorff su valentía y coincidieron en apuntar que una vez muerto Kelley, los esfuerzos de toda la comunidad pueden centrarse en las familias afectadas y en la veintena de heridos que permanecen ingresados en distintos hospitales, incluyendo diez en estado crítico.

A pesar de que aún no se ha revelado una lista oficial de fallecidos, la hija de 14 años del pastor de la iglesia afectada, Frank Pomeroy, se encuentra entre las víctimas mortales, según ha confirmado su propio padre a los medios locales.

Además, se conoce que el rango de edad de los muertos va desde los 5 hasta los 72 años, lo que indica que el asesino trató de hacer el mayor daño posible sin tener piedad de ninguno de los asistentes a la misa que en esos momentos se oficiaba en el templo.

Si se tiene en cuenta lo relatado por los testigos, pocas fueron las personas que quedaron indemnes al ataque, ya que, como cada domingo, en el interior del templo blanco con tejado marrón había poco más de medio centenar de fieles siguiendo el oficio religioso cuando se produjo el tiroteo, a las 11.30 hora local (17.30 GMT).

Una de las víctimas mortales del individuo que irrumpió a tiros en una iglesia de Texas falleció haciendo de escudo con su propio cuerpo para sus cuatro hijos. Dos de ellos, una niña y un niño de 5 años sobrevivieron al ataque.

La mujer, Joann Ward, tiró al suelo a su hija de 9 años, Rihanna, cuando el atacante comenzó a disparar dentro de la Primera Iglesia Baptista de Sutherland Springs, un pueblo de Texas. Después abrazó a sus otros tres hijos, según ha relatado una amiga de la familia.

“No me hirió porque estaba escondido y mama cubrió a Emily, Ryland y Brooke”, ha relatado Rihanna, según la versión publicada por la amiga de la familia, Vonda Greek Smith, en Facebook.

Un total de 26 fieles murieron en por los disparos del agresor. Entre los fallecidos están Brooke, de 5 años, y Emily de 7, dos de los cuatro hijos de Joann Ward. Brooke murió en el lugar de los hechos y Emily falleció poco después en el hospital.

Ryland, de 5 años, recibió cinco tiros y estaba en estado crítico cuando fue operado, según ha revelado una familiar, Heather Bradley, quien ha abierto una página en GoFundMe para recaudar dinero para esta familia.

“Ryland sobrevivió a varias heridas de bala. Se ha sometido a varias operaciones caras y tiene un largo camino hasta la recuperación plena”, ha señalado Smith en Facebook.

PROBLEMAS FAMILIARES

La investigación del tiroteo continúa avanzando y todo apunta a que el agresor, Devin Patrick Kelley, estaba motivado por el odio a sus suegros. Además se ha sabido que cuando salió de la iglesia tras su ataque, un vecino se enfrentó a él y le hirió, tras lo que huyó. el individuo pidió ayuda a otra persona que iba en un vehículo e iniciaron una persecución.

“Es un buen samaritano. Nuestro héroe de Texas. Se subió a un coche de un joven de Seguin, Texas y persiguió al sospechoso”, ha relatado un portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Freeman Martin.

Durante la persecución, Kelley llamó a su padre para decirle que había sido herido por un disparo y que creía que no iba a sobrevivir, han revelado las autoridades. Más tarde se estrelló y se disparó. Por el momento no se sabe si este disparo fue el mortal o si falleció debido a la gravedad de sus heridas anteriores.

Kelley se vio inmerso en una disputa doméstica con la familia de Danielle Shields, la mujer con la que se casó en 2014, una crisis que se agravó. “Había un problema doméstico con la familia y con los suegros”, ha explicado Martin. “La suegra iba a la iglesia (...) y había recibido mensajes de texto amenazantes del sospechoso”, ha relatado.

Sin embargo, los familiares de Shields no estaban en la iglesia en el momento del ataque, pese a que solían frecuentarla de vez en cuando. El propio Kelley iba a veces a esta iglesia, según ha revelado el senador Ted Cruz. Kelley fue expulsado del Ejército tras demostrarse que agredió a su mujer.


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